Baia baia…

“Llevaba un tiempo chateando con una chica y cuando le decía de quedar siempre me daba largas, hasta que me dijo que tenía pareja. Pero me seguía escribiendo de vez en cuando por Instagram.  Dice que su relación es complicada, y no abre la puerta a que quedemos, pero tampoco da carpetazo a lo que sea que es nuestra relación. Es como que me da una de cal y una de arena, como que no llega a nada, pero sigue manteniendo el contacto conmigo, y al final no sé muy bien por qué, yo sigo enganchado a seguir hablando con ella”. Este es el relato de Martín, de 28 años, pero hay muchos parecidos al suyo. Personas que tienen pareja, pero que mantienen el vínculo en stand by con otras personas. Es lo que ha empezado a denominarse en el mundo anglosajón como cushioning.

“El concepto de cushion significa literalmente almohadón, y referido a este fenómeno, el cushioning implica el tener ‘parejas de reserva’, por si la relación de pareja actual falla, siendo cada una de estas ‘reservas’ un cushion (un almohadón)”, explica Alberto Álamo psicólogo y sexólogo.

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