Las ciudades fantasma de la Unión Soviética

Kadykchan

Ubicada a algo menos de una hora y media en coche de Susuman, Kadykchan se puso en marcha en la década de 1930 por orden de Stalin. Su objetivo era explotar los recursos mineros de la zona para impulsar la industrialización de la Unión Soviética. Con el fin de sacar adelante el proyecto recurrió a prisioneros de los Gulag. Según recoge la BBC, a lo largo de 20 años pasaron por Kolyma (como se conoce a la comarca por el río que la atraviesa) casi un millón de prisioneros.

La explotación de las minas de Kadykchan pasó de la mano de obra forzada a civiles a los que se prometían buenos sueldos. El municipio prosperó, incorporó restaurantes, tiendas, un hospital, escuelas… Sin embargo, cuando la URSS colapsó la sostenibilidad del asentamiento empezó a tambalearse. «Los salarios no se pagaban y la gente no podía comprar las cosas básicas, como alimentos», rememoraba a la BBC en 2017 Tatiana Shchepakin, una antigua residente de la ciudad.

En 1992 la mina número 7 cerró por falta de reservas. Cuatro años después una explosión de metano arrasó el otro yacimiento, el número 10. Durante los 24 meses siguientes las autoridades locales negociaron el cierre de la mina, hasta que en 1998 se dinamitó su entrada e inundó su pozo para evitar que accediesen residentes desesperados por arañar algo a las paredes de un yacimiento ya moribundo.

Aunque en 1986 Kadykchan llegó a sumar casi 10.300 vecinos, dos décadas después el dato había bajado a poco más de 200. El censo de 2010 no recogía la presencia de ningún habitante. Hacia 1998 se dio una pequeña compensación a los antiguos colonos para que se labrasen su futuro en otro punto de Rusia. «El dinero se daba en forma de un certificado que expiraba después de un tiempo corto. La situación era tan desesperada que la gente disparaba a los perros para comer», recordaba un viejo inquilino de la villa.

Khalmer-Yu

La historia de Khalmer-Yu, situada en Komi, una de las repúblicas situadas al noroeste del país y que conforman la Federación Rusa, es similar a la de Kadykchan. El pueblo creció impulsado por la minería de carbón de alta calidad. Sus reservas empezaron a explotarse a finales de la década de 1950 y se abandonaron 40 años después, a mediados de los 90. Hoy es un campo de pruebas militares para el ejército ruso, en las cada día más provechosas aguas del Ártico.

Las imágenes de Khalmer-Yu muestran una ciudad ruinosa, con edificios que se mantienen en pie gracias a un equilibrio precario entre pequeñas cordilleras de cascotes. Tras años de abandono lo que hace varias décadas era una localidad viva (a finales de los 80 llegó a acoger a cerca de 4.400 residentes) es hoy una especie de pecio varado a cientos de kilómetros de las costas del gélido mar de Kara.

Pyramiden

Pyramiden toma su nombre de la montaña con forma piramidal que custodia la ciudad, en la isla Spitsbergen (Noruega). Aunque hace décadas (durante la época dorada de su explotación minera) fue un asentamiento prácticamente autosuficiente, hoy en día hace honor a su nombre y recuerda más a las pirámides de Giza, Dahshur o Meroe: es un vestigio polvoriento que evoca un pasado de esplendor.

Antes de que se arrancase el último gramo de carbón a la mina de Pyramiden, en 1998, en el asentamiento llegaron a vivir más de un millarde personas. Hoy su censo es muy distinto. Su padrón no suele pasar de la decena y media de vecinos, aunque la localidad empieza a convertirse en una atracción turística. Celebridades como Kjartan Flogstad o Tove Styrke le han dado visibilidad y la villa incluso ha protagonizado documentales.

Uno de los principales problemas que encara Pyramiden, de hecho, es el vandalismo. Antes de que las autoridades adoptasen medidas, los visitantes se colaban en los edificios para llevarse objetos a modo de recuerdo. Aunque el asentamiento lo fundaron los suecos en 1910, al cabo de tres décadas (en 1927) se lo vendieron a la URSS, interesada en sus minas. Desde hace una década se intenta afilar su tirón turístico.

Skrunda-1

La base militar de Skrunda-1 creció al aliento de la Guerra Fría y se desmoronó tras el colapso de la URSS. El asentamiento se ubica en Letonia y desde la década de 1960 acogió varios radares soviéticos. La cúpula de la URSS puso sus ojos en la pequeña localidad letona por su ubicación estratégica: con los radares anclados en aquel territorio, la Unión Soviética podía cubrir Europa Occidental y explorar los cielos a la caza de bombarderos o misiles enemigos.

El desmoronamiento de la URSS a finales de 1991 precipitó la desaparición de Skrunda-1. En 1994 Letonia y Rusia acordaron que esta última mantendría parte de la actividad durante cuatro años más. Cuando se cumplió ese plazo la federación intentó prolongarlo, pero Riga se mostró inflexible y la base pasó a ser historia en el verano de 1998. En el 95 los expertos de EEUU ya habían accedido a Skrunda-1 para derribar una de las antiguas torres soviéticas.

El complejo de Skrunda-1 abarca más de medio centenar de edificios, entre los que se cuentan viviendas, una escuela, un cuartel, una discoteca… Inmuebles ahora en ruinas en los que llegaron a residir 5.000 personas y que brindan una estampa postapocalíptica.

En 2015 The Guardian se hacía eco de que Letonia estaba buscando fórmulas para recuperar el espacio. Sus planes pasaban por destinar la mitad del suelo al ejército del país y arrendar el resto de la superficie con el compromiso de que la empresa adjudicataria «crease empleos e infraestructuras». Antes de optar por esa vía, se habían intentado subastasque no lograron despejar el futuro del viejo asentamiento. Veinte años después de que Rusia hiciese las maletas, Skrunda-1 es ahora una atracción turística al alza.

Agdam

En azerí Agdam significa «casa blanca». Hoy a esta localidad, situada al suroeste de Azerbaiyán, que hasta la década de los 90 llegó a acoger a decenas de miles de vecinos, le encaja mejor el nombre de «casa destruida». La ciudad se fundó a principios del siglo XIX y creció durante los años de esplendor soviético. En el verano de 1993 sufrió en primera fila las consecuencias del conflicto de Nagorno-Karabaj. Los residentes abandonaron sus hogares y huir para refugiarse en el este.

El documental Champions without a home relata la historia del Qarabag Agdam, el equipo de fútbol de la localidad y que ostenta el triste récord de llevar más de dos décadas sin poder disputar ni un solo partido en casa. Al Qarabag también se le conoce como el club de los refugiados. En mayo un reportaje de La Vanguardia se hacía eco del abandono de Agdam. Al menos en 2010 aún viviría gente en Agdam, lo que no impide que sea considerada como una «ciudad fantasma».

Kirovsky

El pueblo fantasma ruso Kirovsky, fue evacuado de manera misteriosa en el año 1964 luego de que 290 personas de 560 habitantes desaparecieran en circunstancias extrañas.

Las autoridades rusas, no han podido explicar hasta la fecha qué fue lo que sucedió en este pequeño pueblo, incluso las personas que no desaparecieron no fueron capaces de testificar o hablar sobre si vieron o escucharon algo.

Tiempo después, empezaron a aparecer en el mar de Kirovsky alrededor de 5800 dedos humanos, que al parecer pertenecían a las personas que desaparecieron.

Hospital Khovrinskaya – Moscú

El edificio se construyó a finales de los 90, pero el proyecto se interrumpió debido a la falta de financiación, o al menos eso se dijo. Curiosamente, la construcción se inició de manera inadecuada desde el principio, ya que se construyó sobre una base deficiente. El sitio se ubica en el antiguo caudal de un viejo río, lo que hace que el suelo sea menos apto para soportar una estructura tan gigantesca.

Alrededor del edificio han surgido mitos y leyendas de todo tipo debido a su aspecto y aura espeluznantes. Se dice que el hospital fue levantando sobre un antiguo cementerio y los espíritus de los que allí descansaban ahora vagan por el hospital.

Mansión Brusnitsyn – San Petersburgo

Situada a lo largo del terraplén del río Karpovka, la antigua mansión Brusnitsyn fue construida por Nikolay Brusnitsyn, un adinerado propietario de una curtiduría local en San Petersburgo. La antigua y majestuosa mansión se levantó cerca del distrito industrial de la isla Vasílievski, que se cree que es el escondite del espejo sin reflejo de Drácula.

Según los lugareños, que casi parecen apoyar estas leyendas, el espejo fue traído aquí en el siglo XX desde el lugar de descanso de Drácula. En cualquier caso, tales historias y leyendas sobre la mansión Brusnitsyn definitivamente agregan un toque de misterio a la ubicación.

Fuentes: @xataka | @destinoinfinito

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