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Cómo pasaban los ciudadanos soviéticos sus vacaciones en la playa

1. Los habitantes de la Unión Soviética no se iban de vacaciones a las Maldivas o a Bali, pero también sabían divertirse. Como ocurre en la actualidad, en los días calurosos de verano los ciudadanos de todas las repúblicas trataban por todos los medios de ir a la playa.

2. Unas vacaciones en la playa podían hacerse “a lo loco”, independientes (y económicas), u organizadas, en un sanatorio o en un hotel de vacaciones, con un bono de una empresa o de un sindicato. Los turistas que se alojan en esos lugares recibían tres comidas al día y tratamiento médico. ¡Un sueño!

3. La opción más deseable era “conseguir” un bono para la costa báltica: los complejos turísticos como Jūrmala (Letonia), Pärnu (Estonia) y Palanga (Lituania) eran considerados los más prestigiosos, y viajar a uno de estos era casi como ir “al extranjero”.

4. Las vacaciones en el mar Negro eran también muy apreciadas. Los centros turísticos de Crimea, Sochi y Abjasia se consideraban los mejores de la URSS.

5. La regla principal de cualquier veraneante soviético era llegar a la playa temprano por la mañana, de lo contrario era difícil encontrar un lugar. En Yalta, Alushta y Eupatoria (las ciudades turísticas más populares de Crimea) las playas nunca estaban vacías.

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¿Pero esto es normal?

Largas colas bajo el sol desde primeras horas de la mañana para acceder a una cala cada vez más saturada.

Al ver la larga cola algunos se resignan y se conforman con tomar una foto que nada tiene que ver con aquella maravilla que vieron por Instagram en la que aparecía la playa vacía, otros aguantan estoicamente su turno para poder pisar la arena y darse un chapuzón. | @ultimahora

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¯\_(ツ)_/¯

En este caso, fue un testigo el que alertó a la policía, que vio como los turistas –de la Italia continental– intentaban esconder la botella bajo una toalla, ha explicado Andrea Abis, alcaldesa de Cabras, municipio que cuenta con 20 millas de costa virgen. “Es increíble. Pero, desafortunadamente, esto no es raro «, asegura. La normativa que hace cuatro años pena estos actos con multas de 500 a 3.000 euros no ha evitado que cada verano se saqueen toneladas de arena. Ni siquiera con el riesgo de cárcel que comporta intentar salir de la isla con cantidades importantes.

Según relata el diario ‘The Guardian’, la mayoría de culpables son viajeros que no pueden resistirse a la tentación de coger la arena como recuerdo, o para sus peceras o incluso para vender online. En especial, turistas de países del norte de Europa, adonde se quieren llevar como suvenir granos de distintos tonos de la isla.

Hasta 40 kilos robados de vez

La idea, no obstante, no solo sale cara si no que puede acabar con cárcel. En 2019, la policía pilló a una pareja francesa con 40 kilos de arena contenida en 14 grandes botellas en el maletero de su automóvil, cuando estaban a punto de tomar un ferry de vuelta a casa. «Ese ha sido el caso más alucinante hasta la fecha”, señala Carlo Lazzari, el comandante del grupo de la policía financiera de Olbia, que añade que pretendían decorar su acuario. | @elperiodico

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