racismo

Obviando el titular y leyendo toda la noticia bien, ¿absolverías al anciano?

La magistrada esgrime que aunque el acusado actuó «imbuido por el dolor de atentar contra la dignidad» de la denunciante, al no existir ninguna relación previa entre ellos, y dado que su única motivación fue su animadversión hacia las personas negras, los hechos no entrañan la gravedad suficiente para encuadrarlos en el delito de odio.

Llega a esta conclusión porque el pasajero no se dirigió inicialmente a la azafata, sino que fue al revés: ella se ofreció a ayudarle a acomodarse y a colocar su equipaje.

También apunta que el acusado evitó en todo momento el contacto con la azafata, «de modo que en otras circunstancias (en un restaurante, en una aeronave o un buque de mayores dimensiones) el incidente podría haberse minimizado considerablemente».

Abunda en que se refirió a la denunciante como «negra», lo cual en otro contexto, como los hechos juzgados, «no tiene ninguna connotación negativa; más bien al contrario, pues es la denominación preferida por muchas personas pertenecientes a este grupo racial, equivalente a la expresión ‘blanco'».

Esgrime, asimismo, que el acusado no se mostró violento, sino alterado, «probablemente una exacerbación de sus peculiaridades por razón del nerviosismo que genera el viaje».

También tiene en cuenta su edad, 80 años, y que, «al parecer, ha vivido experiencias muy traumáticas que le impulsan a querer evitar el contacto con personas negras (lo cual es legítimo); carece de antecedentes penales y policiales y no pertenece a ningún grupo o colectivo racista», según señala en la sentencia.

La magistrada sostiene que la animadversión del procesado hacia las personas negras la expresó en forma de bucletanto a la afectada como al resto de pasajeros, y que «supuestamente nace de experiencias traumáticas de sus familiares durante sus años de estancia en Venezuela».

Tampoco ve probado que la llamara «negra de mierda», como alega la denunciante, pues ni los testigos lo recuerdan ni el comandante lo recogió en la denuncia que interpuso por la vía administrativa. | @elmundo

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Cosas de mi país que me avergüenzan

Para los que me vais a recordar lo de Zozulia, decir que puede que estuviera equivocada. Si no recuerdo mal, era que se sacó una foto con símbolos y mierdas nazis que había que descifrar. A mi me parecía demasiado rebuscado todo eso… y no estaba segura. Lo que sí que defendía sobre todo era su voluntariado en las Fuerzas Armadas de Ucrania donde donaba dinero para proteger el país de ataques por parte de Rusia, en su día ya he explicado por qué.

El afroamericano Jalen Smereck ha abandonado el club ucraniano de hockey Donbass, tras el escándalo racista que se produjo a finales de septiembre, cuando Andrei Deniskin, delantero del Kremenchuk, fue captado burlándose de él, imitando como si estuviera pelando y luego comiendo un plátano. | @actualidad

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Es comprensible que si has tenido problemas con personas de otro país que al final tengas miedo, PERO…

Esta gente ¡no merece estar excluida del derecho de poder alquilar algo tan básico y necesario como una vivienda! No hay que generalizar, si este joven tenía todo en regla, nóminas, trabajo, etc. pues se lo tienes que alquilar…

Edit: Rectifico, leyendo vuestros comentarios lo he visto de otra manera. Es un piso PRIVADO, no es nada PÚBLICO, y se lo alquilo a quién me salga de las pelotas (da miedito que el Gobierno se meta tanto y que parezca que ya hasta deciden otros a quién tienes que dejar entrar en tu propia casa). Pero también me dan pena las personas DECENTES que no puedan acceder a algo tan importante como un piso :c

¿Cómo se ha concluido que existió racismo en esta operación? Mehdi compartía piso y buscó un apartamento para vivir solo en la Barceloneta a diez minutos de su trabajo y cerca de la playa. Localizó un inmueble en un portal de internet y tras visitarlo manifestó interés en alquilar la vivienda y acreditó que tenía un nivel de solvencia suficiente para alquilar el inmueble.

“En la mayoría de ocasiones con las inmobiliarias no pasas del teléfono. La primera pregunta que me hacen es de dónde soy. Esta vez fui con mi compañero de piso que se llama Carlos y vimos el apartamento”, recuerda el joven. “El piso estaba bien. Entregué los documentos: tres nóminas, contrato indefinido, antigüedad y una explicación de a lo que me dedico. Pero a partir de ese momento dejaron de contestarme al teléfono y me dijeron que se lo habían alquilado a otra persona”, asegura Mehdi. Semanas más tarde constató que el piso todavía estaba disponible.

Mehdi volvió a pedir ayuda a un amigo “con nombre europeo” que acudió a la inmobiliaria interesándose por el mismo piso, lo pudo visitar y acreditar un nivel de solvencia similar al de su amigo. El agente inmobiliario mostró su disposición a alquilarle el piso y constataron que no era ni un problema de solvencia ni de disponibilidad del piso. | @elpais

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