*Nuevo miedo desblokiado*

Los médicos explican lo sucedido como un neumoncéfalo externo, una situación muy poco frecuente.

Una mujer de unos 70 años sufrió una inusual acumulación de aire dentro del cráneo después de sonarse con fuerza la nariz mientras se duchaba. El episodio, que comenzó cuando intentaba aliviar la presión y unos chasquidos que sentía en el oído izquierdo, terminó con la paciente en urgencias y con signos que alertaron a los médicos de un posible aumento peligroso de la presión intracraneal.

El caso ha sido documentado por Allison N. Seifert, Andrea L. Klein y Roberta J. Pritchard, especialistas vinculadas a Virginia Tech Carilion, en la revista científica The American Journal of Emergency Medicine.

La mujer había acudido inicialmente al médico por un dolor de cabeza. Según el relato clínico, explicó que esa misma mañana, mientras se encontraba en la ducha, se había sonado la nariz para intentar destaponarse los oídos, ya que sentía presión y un «chasquido» en el izquierdo.

Cuando fue examinada en urgencias presentaba bradicardia —un ritmo cardíaco anormalmente lento—, hipertensión y respiración acelerada. La combinación hizo sospechar a los médicos de un reflejo de Cushing, una respuesta del organismo asociada a un aumento de la presión dentro del cráneo.

Una tomografía computarizada reveló entonces la causa: la paciente presentaba un neumoencéfalo extenso, es decir, aire acumulado en el interior del cráneo, alrededor del tronco encefálico y ejerciendo presión sobre él. | @20m