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La empresa aeroespacial Rocket Lab ha presentado GHOST, un sistema que convierte sus cohetes Electron y HASTE en una base de lanzamiento portátil. La idea es poder hacer misiones suborbitales, orbitales e hipersónicas desde prácticamente cualquier punto del planeta, sin depender de un puerto espacial fijo.
El truco está en los contenedores: todo lo necesario viaja en contenedores de envío estándar, desde los propios cohetes hasta el equipo de lanzamiento, los sistemas de apoyo en tierra y el control de la operación. Como Electron y HASTE comparten la misma infraestructura terrestre, se pueden lanzar ambos desde nuevas ubicaciones sin construir instalaciones adicionales. Según la compañía, el diseño modular y compacto permite montarlo todo rápido e incluso hacer lanzamientos simultáneos.
Aunque sirve para vuelos comerciales, el foco está claramente en defensa: Peter Beck, fundador y consejero delegado de Rocket Lab, lo presenta como una herramienta para la defensa antimisiles, la disuasión y la seguridad nacional, y también para dar capacidad de lanzamiento «soberana» a países aliados. Su lema: lanzar «en cualquier lugar, en cualquier momento y sin compromisos».
La primera instalación, bautizada como Complejo de Lanzamiento 4, estará en el Complejo Espacial del Pacífico de Kodiak (Alaska), con dos plataformas pensadas para lanzamientos de alta frecuencia. Se sumarán a las que Rocket Lab ya opera en Nueva Zelanda (Complejo 1) y en Virginia, Estados Unidos (Complejos 2 y 3), hasta llegar a seis plataformas en total. El debut de GHOST está previsto para 2027, con un lanzamiento suborbital desde Alaska.
Fuente: 20minutos.