


La soledad no deseada y el cambio en las estructuras familiares se han consolidado poco a poco en la sociedad española contemporánea. Lejos de ser un fenómeno exclusivo de la tercera edad, la ausencia de convivencia estable y los riesgos de salud asociados al aislamiento están reconfigurando la madurez de los adultos españoles. En particular, los datos demográficos y de salud más recientes apuntan a que los hombres que superan la barrera de los 40 años están experimentando un incremento en las tasas de no convivencia en pareja, un factor que influye directamente en su bienestar físico y emocional.
Así lo demuestra el estudio Homogamia educativa y origen social en la formación de parejas en España de Funcas en su revista Panorama Social, n.º 43. La investigación, elaborada por Rita Trias-Prats y Albert Esteve, analiza a la población española de entre 25 y 44 años a partir de la Encuesta de Características Esenciales de la Población y las Viviendas (ECEPOV) del INE. Esta revela una notable asimetría de género en la consolidación de parejas estables al alcanzar la madurez.
Según este informe, mientras que el 71,5% de las mujeres de entre 40 y 44 años reside en pareja, en el caso de los hombres de la misma edad, el porcentaje desciende al 67,5%. Esto se traduce en que un significativo 32,5% de los hombres de 40 a 44 años no convive con una pareja en su hogar, superando en cuatro puntos porcentuales la tasa de no convivencia de las mujeres de su misma generación (28,5%). | @infobae
🇫🇷 INSOLITE : Un interviewer demande à un monsieur qui habite là depuis 40 ans s’il peut visiter son appartement qui a une vue exceptionnelle sur la Tour Eiffel. pic.twitter.com/Skru0X2L5v
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