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«A veces hace falta que se apague el mundo»
«La gente salía a escuchar juntos la radio. Veíamos a las personas mirarse, caminar con más cuidado entre semáforos apagados, niños jugando en comuna, incluso gente haciendo ejercicio por la calle mientras los coches permanecían quietos en un atasco», ha añadido.
López ha querido reivindicar cómo todo «cobraba vida y un valor inesperado» por el apagón. «Hasta el pañuelo sucio que dejé sin querer en el asiento de atrás… O el agua caliente que llevaba días olvidada en el maletero», ha recordado, sobre un día histórico y sin precedentes.
«A veces hace falta que se apague el mundo para recordar lo que de verdad importa: mi familia, mi paz, mi tiempo. Fueron solo unas horas, pero qué intensas. Qué necesarias. Nunca se tienen tantas ganas de vivir, de compartir, de SER… Como cuando volvemos a lo vital», ha sentenciado en su publicación | @cadenaser
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