
Duermes fatal. Tu cabeza no para de dar vueltas a en qué has podido fallar. Tu autoestima está tocada (y hundida). Tienes un nudo en el estómago que apenas te deja comer. Tus sentimientos son una montaña rusa y no es extraño que te dé por llorar varias veces al día cuando lo recuerdas…
Sin embargo, sales a la calle y la gente no deja de llamarte guapa. Perciben una luz increíble en ti que tú no eres capaz de ver. Te piropean por tu piel, aunque no vayas maquillada. Tú no comprendes nada. ¿Cómo es posible que tras romper una relación alguien te vea maravillosa mientras tú estás hecha polvo? La ciencia y los expertos explican la versión viral del crecimiento postraumático, que en redes sociales tiene nombre propio y etiqueta con miles de publicaciones: glow up (del inglés to glow, brillar, y up, mejora).
La psicóloga y terapeuta Miriam Ruiz, autora de Ya no dependo de ti (Ed. Grou), explica por qué la tristeza y el bienestar pueden convivir. Incluso con el corazón roto puedes tener el guapo subido, corrobora, y eso es algo que se ve en consulta: "Después de una ruptura, una persona puede empezar a verse mejor físicamente, incluso cuando emocionalmente todavía está pasando por un momento muy complicado. Estar triste no significa necesariamente que estuviera mejor dentro de la relación. Se puede echar muchísimo de menos a una persona y, al mismo tiempo, estar empezando a encontrarte mejor contigo misma".
De hecho, hay relaciones que, sin que nos demos cuenta, nos van apagando poco a poco, asegura la terapeuta especializada en dependencia emocional: "A veces ni siquiera hablamos de relaciones tóxicas o de grandes conflictos. Puede ser una relación en la que llevabas mucho tiempo intentando que las cosas funcionaran, en la que estabas constantemente preocupada, en la que sentías que tenías que esforzarte muchísimo para que todo estuviera bien o en la que, sencillamente, habías empezado a dejarte a ti misma en un segundo plano. Eso tiene un desgaste psicológico enorme".
Esta es la clave para Ruiz: "A veces, después de una ruptura, empiezas a sufrir por lo que has perdido, pero dejas de sufrir por lo que estabas viviendo. Por eso, aunque emocionalmente estés triste, puede haber una parte de ti que esté experimentando cierto alivio. Y ese alivio, en algunas personas, puede notarse también desde fuera".
En esa vuelta a ti misma, quizá el rostro luce más luminoso, la sonrisa más abierta o el pelo brilla. Pero ese glow up tiene más que ver con que la persona vuelve a ponerse en el centro y empieza a cuidarse más. Lo explican los entrenadores de los gimnasios David Lloyd Clubs: "Los grandes cambios vitales suelen llevarnos a reorganizar nuestras rutinas, dedicarnos más tiempo o incluso probar algo nuevo, y el deporte es una excelente forma de recuperar un espacio propio, desconectar y sentirnos mejor tanto física como mentalmente".
Además, estos entrenadores cuentan que el componente social puede ser especialmente valioso en momentos difíciles: "Pertenecer a un club permite mantener el contacto con otras personas, compartir actividades y crear nuevos vínculos en una etapa en la que puede aparecer cierta sensación de soledad. Y cuando alguien gana energía, confianza y bienestar, muchas veces también se refleja por fuera".
De ahí que una ruptura reconcilie a mucha gente con la actividad física. "Cuando estamos en pareja, sobre todo en relaciones largas, nuestra vida empieza a construirse alrededor de un ‘nosotros’. Compartimos rutinas, decisiones, planes, amistades, expectativas, y eso es completamente normal. El problema aparece cuando, sin darte cuenta, vas dejando de preguntarte qué quieres tú, qué necesitas o qué te hace feliz a ti. Empiezas a adaptarte tanto a la relación que acabas perdiendo pequeñas partes de ti misma", profundiza la psicóloga. Dejamos de hacer determinados planes, cambiamos algunas costumbres, abandonamos aficiones, insiste: "Y puedes llegar a comportarte de una manera que no termina de encajar con quién eres". | @elmundo

Me gusta mucho la escalada y la practico y no deja de sorprenderme el nivel al que un cuerpo humano puede llegar. ¿No os parece increíble? Empieza a partir del minuto 11:40. Es un 9c, el grado mas alto escalada por un ser humano, solo hay 5 en el mundo.
Otro ejemplo brutal, este sin rodillas: