

“Estamos en la primera fase de la militancia. Somos miembros de una organización armada, nuestras relaciones no se fundamentan en grados o jerarquías militares si no en la organización esencial que exige nuestro compromiso de lucha”. Así arranca el primer capítulo, “Ser miembro de la Organización”, que explica cómo “con disciplina y clandestinidad conseguiremos que nuestra militancia sea lo más productiva posible […] Nuestro mayor enemigo es nuestra bisoñez en la clandestinidad ya que en este país lleno de policías el mínimo fallo se paga caro”.
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