
“Estamos en la primera fase de la militancia. Somos miembros de una organización armada, nuestras relaciones no se fundamentan en grados o jerarquías militares si no en la organización esencial que exige nuestro compromiso de lucha”. Así arranca el primer capítulo, “Ser miembro de la Organización”, que explica cómo “con disciplina y clandestinidad conseguiremos que nuestra militancia sea lo más productiva posible […] Nuestro mayor enemigo es nuestra bisoñez en la clandestinidad ya que en este país lleno de policías el mínimo fallo se paga caro”.
Una de las páginas del manual de ETA
La siguiente sección trata la “Relación con la organización”, donde los etarras explican de forma detallada que uno de los miembros del comando debe ser el enlace directo con la organización. “No se puede fallar a una cita de ninguna manera”. “Necesitaremos disciplina para crear un ambiente de trabajo manteniendo la clandestinidad necesaria […] Debemos quemar todo el material escrito que recibamos de la Organización una vez leído”.
«Que los Txakurrak no os cojan»
Tras plantar las primeras bases, el siguiente capítulo del manual del terrorista trata sobre la importancia del manejo de las armas y el resto de las “herramientas” aportadas por la organización. “Debemos tomar conciencia de la importancia del material puesto a nuestra disposición,armas, explosivos, teniendo en cuenta que la pieza más pequeña facilitada está obtenida con el esfuerzo y riesgo de un militante, y por tanto cuidándola”. Por ello. “los explosivos así como las armas, balas, temporizadores debemos protegerlos bien de la humedad, para ello los guardaremos en las mejores condiciones posibles”. “Los detonadores son lo más peligroso ya que son los que inician el explosivo, por lo tanto debemos guardarlos bien separados del resto del material. Si tenemos imanes para la fabricación de lapas, andaremos con cuidado de que no imanten temporizadores y mecanismos”, refleja el manual.
Sobre la seguridad, la guía del nuevo terrorista etarra refleja que “el teléfono es el sistema más simple y sencillo que tiene el enemigo para controlarnos, por lo tanto cuidado. Funcionaremos poniendo citas entre nosotros.[ …] Si se utilizan ordenadores, solicitar al responsable los sistemas que existen para limpiar y encriptar discos duros».
En los siguientes pasos del documento, localizado en 1998 en el piso franco de un comando de legales, los terroristas tratan las recomendaciones posiblemente más importantes. ¿Qué pasa si la Policía localiza el comando? “El primer objetivo cuando se quema el talde es que los txakurrak no nos cojan. Para ello debemos acudir a una casa o un amigo seguro y permanecer allí quietos, lo más tranquilos que podamos, escapando del primer zarpazo” “Pasaremos a vivir en la clandestinidad y ello nos acarreará condiciones especiales, cortar relaciones con familia, amigos, conocer condiciones de vida y ambientes desconocidos. La vida en la clandestinidad, el mundo de los ilegales.
La importancia de “aguantar en comisaría”
“Si caemos en manos del enemigo, lo primero que tenemos que tener claro es qué y quienes somos. Somos militantes de ETA , en lucha por nuestro pueblo y estamos deseosos de serlo […] Nuestro objetivo sin embargo es salir de la comisaría, del cuartelillo con sentimiento de triunfo. Guardar información ante el enemigo y no dar datos operativos”, refleja el documento, que mentaliza a los nuevos etarras para aguantar malos tratos si son detenidos. “Tenemos que subrayar la importancia de aguantar en comisaría. La importancia de no relajarse”. “Si quieren saber algo y no podemos aguantar, se lo decimos, pero no debemos descubrirles de ninguna manera algo que ni sospechan”. “Tenemos que quedarnos mudos, aunque nos peguen no vamos a abrir la boca”, mantiene el manual, que recomienda no beber ni comer para evitar la utilización de posibles drogas. “Un euforizante puede tener consecuencias terribles, generando unas ganas y necesidad de hablar incontrolables”.
En la misma línea, el manual de ETA recomienda que, ante el juez, “hay que negarlo todo. A pesar de haber dicho en comisaría cualquier cosa. Eso no tiene ningún valor jurídico”. “siempre que sea posible, daremos a conocer en presencia del juez coartadas preparadas de antemano. Si no existiesen, lo negaremos todo. Y si no tenemos fuerzas, entonces no declaramos y se acabó. | @niusdiario







