En serio qué es esta nueva gilipollez? xdxd

El creciente léxico vinculado al universo amoroso ha hecho del término the ick, que describe una repentina sensación de asco hacia la pareja por cosas tan triviales como por ejemplo, masticar ruidosamente, un habitual de las conversaciones. Begoña Aznárez, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Psicosomática y Psicoterapia, recalca que se trata de un término que alude al paso casi instantáneo de la atracción al rechazo. En ocasiones se trata incluso de una sensación corporal de asco o incomodidad provocada por algo que la otra persona hace o muestra. Aunque suele tratarse de un detalle pequeño —un gesto, una frase, una actitud—, el efecto es grande: el deseo se cae de golpe y cuesta recuperarlo.

“No es algo nuevo. Lo diferente es que ahora tiene nombre, relato compartido y visibilidad gracias a las redes sociales. Antes estas reacciones se vivían en silencio, con confusión o culpa. Hoy se nombran, se comparten y se reconocen como una experiencia bastante común”, dice la autora de Las heridas que no vemos (Vergara, 2025). Matiza que desde la clínica son conscientes de que muchas de estas reacciones no son nuevas ni superficiales. “Son respuestas automáticas del sistema nervioso ante la cercanía emocional, muy vinculadas a experiencias traumáticas previas. Cuando el vínculo empieza a ser significativo, el cuerpo puede activar mecanismos de protección como el asco, la desconexión o la retirada del deseo. No es una elección consciente: es una forma de disociación relacional que busca reducir el peligro percibido”, explica. “Las redes han hecho visible el fenómeno, pero también lo han simplificado. Al convertir the ick en listas virales o en anécdotas humorísticas, corremos el riesgo de quedarnos solo en la superficie y no preguntarnos qué está pasando de verdad: si esa repulsión nos está protegiendo… o si nos está alejando sistemáticamente del encuentro con el otro”, dice la psicóloga.

Tan habitual se ha vuelto el uso del término en el universo virtual que existe un perfil de Instagram que graba vídeos que reflejan esos momentos en los que diferentes personas sienten la temida repulsión súbita. Tales clips son creados a partir de mensajes que los usuarios mandan a la cuenta comentando cuáles han sido sus icks (repulsiones) más sonados. “Me dijo que era la mujer de su vida a las dos semanas de comenzar a salir. A partir de entonces, cada semana me mandó poemas lamentables generados por Inteligencia Artificial”, dice Tiffany, una mujer de 38 años de Hong Kong. “Se comió los restos de la cena de Acción de Gracias con las manos en el coche, de regreso a casa”, comparte Beth, de 42 años. | @elpais

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Hoy es el día mundial de la CROQUETA


Hoy viernes se celebra el Día Mundial de la croqueta. Sabrosa y delicada, se trata de un plato que ha arraigado en la gastronomía española desde hace mucho tiempo, aunque su origen hay que buscarlo en la Francia del rey Luis XIV. Fue al parecer François Massaiot, un cocinero francés, que trabajó entre otros para Felipe de Orléans, el hermano del Rey Sol, el que publicó la primera receta conocida de una croqueta (de hecho de un ‘croquet’, en masculino). Lo hizo en su libro ‘Le cuisinier royal et bourgeois’, en 1691.

Pero fue otro cocinero, y también francés, quien hizo famoso el término croqueta. Corría el año 1817 cuando el chef Antonin Carême, que tras la caída de Napoleón había cambiado las cocinas de Talleyrand por las del príncipe regente de Inglaterra,elaboró un plato especial en un banquete ofrecido por el futuro Jorge IV de Inglaterra al gran duque Nicolás de Rusia, futuro zar Nicolás I. Para agasajar el estómago de este ilustre invitado se le ocurrio preparar una pasta fluida rebozada con una capa crujiente, un plato que fue bautizado como ‘croquettes à la royale’. La palabra ‘croquant’ significa en francés crujiente. De ahí que al pasar al vocabulario popular tomase esa terminología. No queda claro, con todo, si ya utilizó bechamel, o bien patata.

La croqueta llega a España

Como sucede con los tradicionales canelones, este plato que llega pronto a España (aunque la primera receta, en 1830, es de una croqueta dulce, de arroz con leche) se difunde en una época de hambruna en la que la harina era abundante y se elaboraban para aprovechar la carne sobrante de los cocidos y estofados. Hoy en día ha pasado de ser un plato tan popular gracias a que puede enganchar tanto como aperitivo, plato principal o como acompañamiento. Cada vez son más los chefs y restauradores que, con su creatividad e innovación, incorporan novedosos ingredientes (marisco, quesos…) tanto a la masa como a su cobertura. Sin embargo, aún son muchos los que se siguen decantando por las tradicionales croquetas de jamón o de carne. / @elperiodico