Se trata de descubrir si dos personas imperfectas están dispuestas a construir algo juntos, un día a la vez.
En Good Will Hunting (1997), dirigida por Gus Van Sant, Sean le recuerda a Will una verdad simple pero poderosa: nadie es perfecto. Ni tú, ni la persona que amas. Lo que realmente importa es la voluntad de conocerse, aceptarse y crecer juntos.
Las relaciones no se encuentran hechas. Se construyen con errores, paciencia, escucha y elección.







