A los aficionados al críquet de todo el mundo que visitan la India para la Copa Mundial ICC T20 se les están dando bebidas mezcladas con restos de bebidas de los vasos usados

Razón nº8765 por la que no me apetece visitar India.

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Suele pasar cuando te comes un cangrejo turbo venenoso…

La influencer filipina Emma Amit ha fallecido después de comerse un cangrejo venenoso para uno de sus vídeos en redes.

La creadora de contenido gastronómico, de 51 años, recolectó junto a sus amigos varios cangrejos y mariscos que encontró en la provincia filipina de Palawan para luego cocinarlos y comérselos, sin saber que, entre ellos, había un cangrejoextremadamente venenoso, conocido en la zona como ‘cangrejo diablo‘.

La influencer mostró en su canal cómo cocinaba el marisco antes de probarlo, sin ningún aparente contratiempo.

Labios azules y asistencia médica urgente

Pero al día siguiente comenzó a sentir síntomas graves, tal y como informan medios locales. Sus labios comenzaron a adquirir un tono azul oscuro, síntoma común ante este tipo de envenenamiento.

La creadora de contenido asistió al centro sanitario, donde comenzó a recibir tratamiento médico.

Murió 48 horas después

Sin embargo, dos días después de haber ingerido el cangrejo venenoso, Emma Amit falleció. Fueron las autoridades filipinas las que confirmaron que la causa más probable de su fallecimiento era haber ingerido un ‘cangrejo diablo’. | @antena3

Si te empiezan a gustar las Harley, tengo una noticia que darte…

“¿Es cierto el mito de que la Harley está asociada a la crisis de la mediana edad?”, se le plantea a Álex Mumbrú, leyenda del baloncesto español y actual seleccionador alemán con la que ganó el último Eurobasket, declarado aficionado a las motos y que apunta las causas por las que el público de mediana edad es el objetivo de estas motos. “Yo creo que tiene más que ver con el poder adquisitivo. Una Harley es un lujo y son motos caras. Normalmente, la capacidad para comprártela llega a mayor edad”.

No tanto una urgencia por volver a ser joven como una combinación muy concreta de tiempo, dinero y experiencia. La vida adulta permite —por fin— ciertos caprichos que antes no estaban al alcance. Y la Harley, más que un vehículo, funciona como una reafirmación personal en un momento en el que muchas identidades empiezan a resquebrajarse.

La sensación de libertad que te acompaña

La Harley no es solo nostalgia, sino afirmación. “Sensación de libertad y rebeldía. Y también ver que la edad no te impide seguir haciendo cosas”, continúa José Luis. “Todo eso supera a cualquier miedo que puedas tener por ponerte sobre las dos ruedas”. No se trata de negar el paso del tiempo, sino de habitarlo de otra manera.

Ese componente emocional aparece también en el discurso de Mumbrú. Para él, la moto funciona como un paréntesis dentro de una vida exigente. “Me aporta libertad y tranquilidad”. Subirse a la Harley implica una desconexión casi total: “Es el momento en el que desconecto del móvil, de la tecnología, y me centro en conducir, en ir con el aire”.

En una vida adulta marcada por agendas llenas, pantallas constantes y presión constante, la moto se convierte en uno de los pocos espacios donde no pasa nada más que lo que pasa. “Dejo de escuchar música, de hablar por el móvil, de ir con una vida acelerada. Son otras sensaciones”, resume.