Hacia el año 600 d. C., surgió en la India el Chaturanga, el precursor más antiguo del ajedrez moderno, como una intensa simulación militar.

Transformó para siempre una simple cuadrícula en un campo de batalla de pura estrategia.

Actualmente, el juego cuenta con más variantes legales potenciales que átomos en el universo observable. Esta complejidad matemática demuestra que el tablero es simplemente un lienzo para una guerra táctica infinita.