El psiquiatra Enrique Rojas: «La cultura ‘woke’ es la destrucción de la persona y de la familia»

Dice que los pacientes cada vez le consultan más por cómo vivir sus vidas, ¿cuál cree que ha sido el hecho que lo ha cambiado todo?

El bombardeo informativo y las redes sociales, todo lo que significan las pantallas. Ha cambiado el panorama. El hombre nunca ha sabido tanto y nunca ha estado tan alejado de sí mismo. Esta es una información que no produce formación, ¿qué diferencia hay entre ambas? La información es saber lo que está pasando aquí y allá, la formación es criterio, tener ideas claras, saber gestionar la propia vida…

¿Por qué piensa que la cultura woke es tan peligrosa?

Es una ideología que arranca en la Escuela de Frankfurt en el 1965, que se traslada a Nueva York, y tiene tres principios fundamentales: el marxismo, el psicoanálisis de Freud y las ideas de Nietzsche de que Dios ha muerto. Luego en la historia de la revolución sexual hubo tres momentos: Mayo del 68 en París, el Congreso de Copenhague en 1978 y el Congreso de la Mujer de Pekín en 1995. En este último se cambia el concepto de sexo por género y el sexo, que es la ley natural, se niega.

¿Cuál es el resultado de todo esto? Que la sexualidad se ha convertido en una pieza de cambio donde primero se niega la naturaleza, se piensa que uno puede dominarla, que puede cambiar el sexo conforme a un cierto emotivismo. Y luego aparece en los últimos años el concepto de disforia de género, la sensación de haber nacido en un cuerpo equivocado. Esto provoca la transexualidad. ¿Qué es lo peor de la ideología de género y lo woke? La destrucción de la persona y la familia. Y el resultado está a la vuelta de la esquina.

Ahora surgen nuevos modelos de relación, como parejas abiertas o con múltiples personas, ¿usted piensa que esto forma parte de la evolución afectiva del ser humano?

No, la evolución tiene un fondo positivo. La relación de amor entre dos personas y el compromiso significa exclusividad. El amor tiene una nota de exclusividad. Si no es así, es un amor inmaduro, frágil, quebradizo en donde se cuelan la permisividad y el relativismo. Que no hay una verdad sobre el amor. Esta es la situación actual en alguna parte de la sociedad. Porque suena mucho, hace mucho ruido, pero es minoritario.

¿Qué deberíamos buscar en un compañero de vida?

Acertar en la relación afectiva es la cuadratura del círculo, el acierto de los aciertos. Gottman y Silver, del Observatorio de Conducta de Washington, comentan que en torno al 40% de las parejas americanas que ellos tratan se han equivocado en su elección afectiva. El hombre se enamora por la vista y la mujer por el oído. Por supuesto tiene que haber atracción física, pero la pieza más importante para enamorarse es la admiración a la otra persona. Después, esa persona debería sacar lo mejor de mí, ayudarme a crecer como ser humano, a cerrar mis heridas del pasado y que me haga ilusión y me dé alegría estar con esa persona.

¿Qué pasa después? Después viene la convivencia, que es el examen de cada uno, de más se retrata el ser humano. Aquí sugiero que evitemos las discusiones innecesarias, que no saquemos la lista de reproches del pasado. La felicidad en pareja consiste en tener buena salud y mala memoria.

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