
POV: you’re a security camera at Steamworks pic.twitter.com/IFciQR4DK6
— Chicago Urbanist (@chi_urbanist) November 4, 2023
Prompt: Realistic photo of the animal mix between a frog and a bull.
Cambiad la rana y el toro por los animales que queráis.
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Una adicción que se entiende mejor con una cifra: la de los ocho millones de euros que afirma haberse gastado el pinchadiscos en el consumo de estupefacientes. “Yo he hecho lo que cualquier chaval, con la diferencia de que tenía una cámara encima”, contaba, al desvelar que se escapaba de casa en su adolescencia y cogía el coche, aun sin tener carné: “De salir un viernes y aparecer el otro viernes”. Todo empezó a sus 18 años. Su madre se encontraba de gira por Latinoamérica, y entonces le ofrecieron 2.000 euros por el simple hecho de acudir a una fiesta, algo que poco a poco fue a más. Rápidamente, empezó a cobrar “25.000 euros” por un evento donde se hacía “cuatro fotos”. Al ser un personaje muy demandado, podía participar en varios de esos “bolos” en un fin de semana y embolsarse hasta 100.000 euros. Sin embargo, el dinero desaparecía antes de acabar la noche: “Yo he llegado a salir de un bolo sin pasta. Me lo he fundido”.
“¿Cómo se gastan 100.000 euros en un fin de semana?”, se preguntaba, sorprendido, Jesús Calleja. “No quieras saberlo, Jesús…”, contestaba Kiko, para seguir: “Mucha fiesta, estupefacientes a saco. Iba con 25 amigos o 30. Llegaba un fin de semana y les decía: ‘¿Adónde queréis ir?’ Todo putas, fiesta, todo. Es algo de mi pasado que yo cuento con normalidad”, relataba. “Decíamos: ‘Vámonos para Londres’, y pagaba los aviones, los hoteles, las cenas, las fiestas y me podía gastar 60.000 euros […] Cuando el dinero te llega fácil, te lo gastas fácil. Puede que haya gente que se lo haya pasado bien en este país, pero nadie mejor que yo”.


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