
Precisamente el miedo a la soledad, la búsqueda de validación y el fenómeno FOMO (el no querer perderse algo) están llevando a que prolifere el ‘cushioning‘, o lo que es lo mismo, la práctica de tener ‘parejas en reserva’, contactos potencialmente afectivos, por lo que pueda pasar en una relación principal. Eva Moreno, sexóloga de Gleeden, confirma en declaraciones a ABC que cada vez perciben más desde su plataforma de encuentros no monógamos que tener un ‘plan B’ es para muchos un seguro emocional y una forma de validarse externamente.
«Se trata de una conducta en la que, normalmente de una manera inconsciente, una persona mantiene conexión con otras personas fuera de la relación principal por si esta fracasa. Es como un colchón (de aquí el término ‘cushiong’, de cojín en inglés) o una red de seguridad», expone la especialista, dejando claro que esto no quiere decir que una persona quiera terminar la relación, que esta vaya mal o que se esté buscando un sustituto. Es como una estrategia de regulación emocional frente a la incertidumbre, aseguran los expertos. / @abc