


@krlienn Can’t believe none of his friends helped him #ibiza #spain #sunscreen #beach #fun #balearicislands #stupid

Durante meses compartieron comidas, secretos, mensajes a cualquier hora y planes de fin de semana. Hubo declaraciones de amistad que casi sonaban a amor: “Eres la persona más importante de mi vida”. Después, un día cualquiera, el silencio.
No hubo una discusión. Tampoco una conversación ni una despedida. Simplemente, dejó de contestar a sus mensajes. La amistad que había ocupado un lugar central en su realidad, se evaporó con la misma rapidez con la que había aparecido.
Historias como esta empiezan a encontrar un nombre en redes sociales y en la literatura especializada: friend bombing. Un término que toma prestado el concepto de love bombing, habitual en el ámbito de las relaciones románticas contemporáneas, que sirve para describir aquellas amistades que se construyen a una velocidad vertiginosa mediante atención constante, sensación de intimidad inmediata y una fuerte idealización de la otra persona.
Lo que inicialmente parece una conexión excepcional puede acabar derivando en un alejamiento brusco, una pérdida de interés repentina o incluso en un ghosting total.
Como es obvio, aunque el fenómeno ha encontrado recientemente una etiqueta, las dinámicas que describe no son nuevas. Lo que sí parece nuevo es el contexto en el que se producen. El ecosistema digital y una cultura obsesionada con la inmediatez han alterado irreversiblemente los tiempos de cocción de los afectos. Hoy es posible sentir que alguien forma parte de nuestra vida apenas unos días después de conocerlo, incluso antes, pero también es posible que desaparezca con la misma facilidad.
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