Jajajaja

El fenómeno, como cualquier cosa susceptible de ser explotada en forma de estudio de mercado, ya tiene un nombre en inglés: solomoon o solomooning (juego de palabras con honeymoon, o sea, luna de miel). Como explica Jessica Carbino, experta en citas y parejas y exsocióloga de Tinder, “son una forma de aceptar que una sola persona no puede cumplir todas las expectativas”. Aunque inicialmente el término se vincula con quienes deciden pasar la luna de miel con sus amigos en lugar de con sus parejas (España pudo verlo, por ejemplo, en una de las temporadas del reality Alaska y Mario, en el que una luna de miel se convirtió en un viaje de nueve personas), el fenómeno se ha hecho extensible a esos viajes que nada tienen que ver con los días vacaciones de los que se disfruta tras la boda.

Mucha gente cree que quienes optan por viajar sin sus parejas tienen problemas amorosos, mientras que otros consideran lo contrario: que viajar de esta manera es una oportunidad para fortalecer su relación. Es el caso de Laura Martínez, cofundadora de la firma de moda Hydrangea, que el año pasado se casó con Diego Calvo, CEO y fundador de Concept Hotel Group. “Lo considero importantísimo y necesario, no solo para pasar tiempo separados, sino para conectar con amigos y amigas de forma individual. Creo que cada uno tiene que tener sus propias amistades y cultivarlas”, explica a ICON. “Viajo muchísimo con mi pareja y en familia. Con sus hijas, mis padres, sus hermanos, los míos… pero considero que es bueno que él lo haga también sin mí, tanto con sus padres, hijas y hermanos como con sus amigos. Yo lo hago con mayor frecuencia que él porque lo necesito más, supongo”. | @20m

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Empresaurios

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Dos botellas de agua de dos litros en el suelo, crema solar metida a toda prisa en la mochila y un paraguas por si el sol empieza a apretar. Javi Fresneda, de 19 años, lleva en la calle desde las seis y media dispuesto a hacer cola para el concierto de Bad Bunny, uno de los cantantes que más le gustan. Lo hace temblando de frío bajo la sombra del estadio Metropolitano de Madrid y vistiendo una única camiseta de tirantes. “Pensaba que sería suficiente con el calor que está haciendo últimamente”, reconoce. Pese a ello, ha logrado situarse en el quinto puesto, una posición soñada para cualquier fan del artista que quiera verlo de cerca… y una recompensa que, sin embargo, sabe que no experimentará. Cuando el reloj marque la hora de apertura de puertas, el joven no dará un solo paso hacia el interior del recinto y volverá a casa.