Los bebés se detienen bruscamente al llegar al borde de un suelo de cristal transparente, negándose a continuar.
Este experimento revela que, desde muy temprana edad, los humanos percibimos la profundidad y experimentamos un miedo innato a las alturas. pic.twitter.com/DThxz9xMn4
— Jeferson Nasa (@Jefersonnasa_) July 12, 2026


