
the inside of my head as soon as someone starts explaining the rules to a card game: pic.twitter.com/jEnY0v21bX
— 𝖗𝖊𝖉✞ (@_redfeels) March 15, 2026
Todas las exigencias de belleza o autocuidado que sufrían las mujeres están llegando a los hombres, que empiezan a sufrir más problemas de depresión, ansiedad o inseguridad
Daniel tiene 25 años y lleva construyéndose un cuerpo desde los 19. Le gusta pasearse sin camiseta siempre que puede. En casa suele llevar unos pantalones de chándal gris y el torso al descubierto. Quien se asome a su Instagram verá que su figura parece la de un superhéroe de Marvel, todos sus músculos sobredesarrollados, el trapecio de un toro. “Es una vida que he elegido, mi cuerpo es mi proyecto vital, ¿qué tiene eso de malo?”, cuenta en conversación con El Confidencial.
“Todo comenzó cuando empecé a fijarme en entrenadores de redes sociales que estaban mazadísimos y explicaban sus procesos y cómo conseguir llegar a tus objetivos”, continúa para señalar que no hay nada de trampa, todo el mundo conoce los pros y los contras. Las consecuencias. En su opinión, “es un universo bastante transparente”. “No todos lo entienden, claro, pero a mí me hace feliz”, insiste, aunque admite que tiene sus sacrificios: medir la ‘testo’ y anabolizantes que te metes, ver qué comes, cuánto y cómo, y no salirte jamás de esa dieta. “Y beber muchos batidos que ricos, ricos, no están”, bromea.
A quien no le hace tanta gracia el tema es a sus padres a y a su hermano mayor. “No entienden por qué lo hago y les preocupa aunque hace tiempo que no me lo dicen, pero lo veo en su mirada. Es un poco frustrante porque yo no estoy haciendo daño a nadie”, protesta Daniel, que prefiere usar un pseudónimo a su verdadero nombre.
“Mi hermano es un adicto y la suya es una adicción que puede llegar a matarlo mucho antes que otras”, apunta Jorge, de 32 años, quien asegura no poder hacer nada más allá que acompañar a Daniel en la trayectoria vital que este ha decidido llevar. Jorge piensa mucho en Alfredo Martín, conocido en internet como Villano Fitness, famoso por su defensa del uso de químicos y anabolizantes para mejorar el rendimiento muscular.
Falleció a fines de 2023, acababa de cumplir 29 años. Llevaba cinco años consumiendo esteroides sin dejar de hablar de sus riesgos. Pesaba 100 kilos de pura masa muscular. En el momento de su muerte tenía 123.000 seguidores en Instagram y 181.000 en YouTube.
Cánones inalcanzables
En 2024, el periodista británico Michael Andor Brodeur publicaba Swole, The Making of Men and the meaning of muscle. Un libro en el que, mezclando su propia experiencia personal, habla de la construcción del cuerpo masculino como símbolo de poder y estatus. Un ensayo en el que, a través de una visión queer, examina cómo el ideal de belleza masculino actual se entrelaza con movimientos políticos como el supremacismo blancoo el mundo Incel (‘Célibes involuntarios’).
El mercado del autocuidado masculino crecerá hasta un 7% anual para 2027
“No es lo mismo cuidarte el cuerpo como una demanda social que por querer estar tú bien físicamente y ganar salud”, apunta Erick Pescador, sociólogo y sexólogo especializado en género y masculinidades. Y para Pescador el canon masculino actual es una belleza desde el poder que no cuestiona en absoluto la masculinidad tradicional. “Esa es la base de todo lo que está pasando”, apunta, “Todo el universo gymbro, del fitness que se está reivindicando va muy unido a ese modelo tradicional fuerte, poderoso y violento”, continúa para señalar que hoy se ejerce más presión en el hombre porque hay un nivel de exigencia mayor. “Es una fase más de nuestra sociedad de consumo”, apunta.
Según el último informe publicado por Statista, el mercado de la cosmética y autocuidado masculino está en auge y crecerá hasta un 7% anual hasta 2027. “Yo lo noto muchísimo, antes podías tener un cuerpo normal, ni muy gordo ni muy delgado, y estabas bien. Ahora vas a la playa y hay muchos tíos mazados”, cuenta Sergio, de 28, que ha empezado a hacer máquina en el gimnasio porque siente que se está quedando un poco atrás. “Voy por la calle y no veo más que gimnasios, publicidad sobre calistenia, clínicas que te dicen que pueden ayudarte a tener un aspecto más masculino o anuncios constantes en el móvil como la aplicación BetterMen”, protesta para señalar que se siente apabullado. “Y, todo eso, sin contar los influencers que dicen querer enseñarte a ser más viril para gustarle a las mujeres. Ser más macho”, continúa.
“En el cine se nota un montón”, se lamenta Fernando, de 30 años, “el universo Marvel ha hecho mucho daño. Ahora todos los actores tienen un cuerpo perfecto, irreal”, critica para recordar como le llamó la atención el cuerpo del actor Josh Hartnett en El caso Slevin (2006). “Es una película relativamente reciente y me llamó mucho la atención el verle sin camiseta con ojos de 2025 y que me pareciera un cuerpo bastante normal”, relata.
«Los hombres quieren ser los que más peso levantan y los que más ligan»
“Yo también voy al gimnasio y, como sociólogo además de usuario, no puedo dejar de escuchar las conversaciones a mi alrededor”, continúa Pescador. “Grupos de hombres que hablan de los polvos que han echado o que protestan porque, a pesar de estar construyendo lo que ellos consideran un cuerpo ideal, las mujeres los rechazan y se van con otros que están ‘menos trabajados’. Y no entienden por qué”, apunta para señalar que este modelo masculino no tiene nada que ver, mayoritariamente, con lo que les gusta a ellas. “Si preguntas a cualquier mujer o buscas estudios sobre el tema te saldrá que lo que ellas buscan es un hombre empático, que cocine, que sepa implicarse, que sea cariñoso. El aspecto físico es algo bastante secundario”, añade.
El aspecto como jerarquía
Para Pescador, es una cuestión de competitividad exacerbada. “Los hombres que consumen este tipo de masculinización tradicional tienden a competir entre ellos: ser los que más peso levantan, los que más músculo desarrollan, los que más ligan”, continúa para señalar una anécdota personal reciente. “Hace unos días, estaba en el gimnasio y un varón que rondaría los 60 años estaba levantando un peso excesivo. Se quedó a la mitad, claro, y toda su conversación posterior se centró en justificarse: que es que no era la hora buena para entrenar porque él siempre levanta el doble”, cuenta Pescador para poner el foco en las consecuencias de toda esta presión: “Nunca vas a poder llegar a ese ideal, nunca vas a alcanzar todo lo que se te propone socialmente, siempre va a haber algo más allá, algo que no consigas, y eso tiene un gran impacto a nivel mental”, asegura.
Otro tema que también preocupa al sociólogo es el uso y consecuencia de los anabolizantes. “Con los esteroides puedes tener disfunción eréctil y pérdida de deseo”, apunta para señalar que con la testosterona, aunque se venda lo contrario, también puede ocurrir. Aunque esto se palia con la tendencia a la represión, al no masturbarse para no perder fuerza que promocionan influencers globales como Jesse James West o figuras como el boxeador Mike Tyson, quien aseguró en una entrevista en The Times que la abstinencia sexual lo hizo ser más fuerte en el ring.
Josh Hartnett en ‘El caso Slevin’. (MGM)
“Todo ello viene de los samuráis, que se dice que no podían tener relaciones sexuales antes de la batalla porque perdían fuerza vital al eyacular. Algo que hoy también se le pide a los futbolistas”, continúa el sociólogo para señalar que se trata de un ejercicio de querer tener el control. “Todo es control, poner en el centro el poder y no perderlo nunca. O creer que no lo pierdes”, señala.
Todo ello, con sus consecuencias psicológicas. “Los suicidios en hombres están aumentando y no es casualidad que aumenten en el mismo momento en el que lo hace este exacerbado culto al cuerpo”, opina Pescador.
“A mí me ha reventado la autoestima en los últimos años”, cuenta Juan, de 27. “Soy calvo, no hay casi ejemplos de modelos o actores calvos, y no tengo dinero para hacerme un injerto. Además, mido 1,75. Una altura que, sin ser muy alto, no importaba demasiado. Pero ahora en las apps de liguete descartan si no llegas a 1,80”, protesta para añadir que él, hasta hace no demasiado “era feliz”. “Me cuido, tengo un buen cuerpo, pero ya no es suficiente. He llegado a plantearme una operación en las piernas para subir esos cinco centímetros, pero es que es una barbaridad. Todo lo que está ocurriendo, lo que se está vendiendo es una locura. Somos más que un cuerpo”, zanja. | @elconfidencial