
Los hombres también sufren una proceso similar al de la menopausia femenina. A partir de los 40, los niveles de testosterona disminuyen paulatinamente y, en algunos casos, ese descenso hormonal se traduce en un abanico de síntomas tan dispares como la falta de apetito sexual, la impotencia, el cansancio, la pérdida de masa muscular o los problemas cardiovasculares. En la calle, se conoce como andropausia, pero el término médico correcto, corrige el doctor Juan Manuel Corral (Barcelona, 53 años), urólogo experto en andrología del Hospital Clínic de Barcelona, es hipogonadismo tardío del varón.
A su consulta llegan hombres de todas las edades, a veces por decisión propia y otras, derivados por el médico de familia. Van para hacerse un chequeo, a menudo por temor al cáncer de próstata, “y luego se abren y explican sus problemas sexuales”, señala el especialista, que también es secretario general de la Asociación Española de Andrología y Medicina Sexual. Los tiempos han cambiado, asegura: aunque poco a poco, y sin levantar mucho la voz, cada vez se pierde más la vergüenza para hablar sobre la esfera sexual y se consulta más a los médicos.
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