El fotógrafo norteamericano Andrew Moore empezó a fotografiar Cuba en 1998 y, en los siguientes catorce años, hizo diez visitas más, trabajando para revelar el carácter único de la isla. Moore logra captar los hermosos interiores de las construcciones interiores, generalmente lujosos, con mármol y detalles dorados, llenos de una decadencia que al mismo tiempo se convierte en estético y bello.
Es acojonante cómo puede destruír un país entero la política. Cuba, un país con tantísimo potencial, pegado a Miami… y están muertos en vida.




