

Cuando Kylian Mbappé subió a sus redes sociales un carrusel de imágenes de sus vacaciones, a muchas personas les llamó la atención la diferencia entre las fotografías que, presumiblemente, Ester Expósito había tomado de su pareja y las que él había hecho de ella. “Da igual qué novio te eches, que nunca va a saber sacarte una foto bien. Le pasa a tu amiga, a tu madre y hasta a Ester Expósito, a la que se le han visto fotos con cara enfurruñada tras la sesión que le ha hecho Kylian Mbappé”, señala el perfil dirigido a la generación Z KLAB. “La foto que ella le hizo a él frente a la foto que él le hizo a ella. Kylian, amigo, tienes que practicar un poco más”, dice una usuaria en X al comparar las fotografías.

El creador de contenido Hans Fischer, que divulga temas de psicología y neurociencia aplicada a la vida real, explica en un vídeo por qué es tan habitual que los hombres hagan malas fotografías de sus parejas. “Cuando te ves mal en una fotografía, tu cerebro empieza a criticarla automáticamente. Pero cuando tu novio está viendo esa misma foto, su cerebro está haciendo algo completamente distinto”, dice antes de aludir a un estudio de Stanford que aborda esta cuestión a partir de un fenómeno llamado “sesgo de familiaridad afectiva”. | @elpais
@hansfischerrr Deja que las guarde en su celular ☺️😛
Los mejores chollos en Chollometro
Allí donde regresa el gran felino, aumentan también los conejos y las perdices. Aunque el 95% de su dieta depende de ellos, su presencia elimina zorros y otros depredadores intermedios, restaurando el equilibrio natural. El superdepredador vuelve así a ocupar territorio y titulares, demostrando que proteger a una especie puede transformar todo un ecosistema.

La física cuántica vuelve a cuestionar la idea del libre albedrío con una teoría que propone que nuestras versiones alternativas en universos paralelos influyen en nuestro camino. El físico Vlatko Vedral sostiene que cada interacción cuántica genera nuevas ramas de la realidad donde todas las posibilidades ocurren a la vez. Una visión que elimina interpretaciones espirituales y convierte el destino en el resultado de infinitas colisiones invisibles entre partículas.

La Antártida vuelve a sorprender a la ciencia con el descubrimiento de una nueva especie de pingüino papúa identificada gracias al análisis genético. Los investigadores comprobaron que las poblaciones repartidas por distintas islas evolucionaron de forma aislada hasta convertirse en linajes independientes. El hallazgo no solo reescribe la taxonomía de estas aves marinas, sino que también alerta sobre el impacto que el cambio climático podría tener sobre especies extremadamente especializadas. En la imagen, un grupo de pingüinos emperador.

Durante décadas se creyó que nuestros antepasados avanzaban únicamente hacia la vida terrestre, pero nuevos fósiles de Paranthropus robustus cuentan otra historia. Este homínido, que vivió en Sudáfrica hace casi dos millones de años, habría recuperado hábitos arborícolas mientras el continente africano conservaba extensos bosques húmedos. Sus huesos revelan movimientos más cercanos a los de chimpancés y gorilas que a los humanos modernos, reabriendo el debate sobre la compleja evolución humana.

Bajo el suelo de un cementerio permanecían ocultas alrededor de 5,6 millones de abejas mineras comunes. El hallazgo, descubierto por casualidad por investigadores de Cornell, ha permitido resolver un misterio sobre la polinización de los manzanos de la zona y demuestra que antiguos cementerios pueden convertirse en refugios perfectos para estos insectos.Desde la superficie apenas se intuía la actividad frenética que ocurría bajo tierra.

Heydi Marcela Zarate posa en brazos de su abuela en San José, en la región peruana de Puno, antes de comenzar una nueva etapa universitaria en Cusco. Inspirada por el legado de su familia y por el impacto del cambio climático sobre el glaciar Quelccaya, la joven estudiará Ingeniería Ambiental con la intención de regresar algún día a su comunidad. La imagen une memoria, raíces y una nueva generación decidida a enfrentar la crisis climática.

Bajo unas setas húmedas del bosque aparece una mantis religiosa preparada para atacar. El fotógrafo y ecólogo Georgi Georgiev ha convertido a estos pequeños depredadores en protagonistas de un universo casi invisible, documentando desde sus técnicas de emboscada hasta sus meticulosos rituales de limpieza. Su trabajo demuestra que, cuanto más diminuto parece un animal, más fascinante puede resultar su mundo oculto.
