
¿Crees que hay una percepción errónea sobre el Ramadán en la sociedad occidental?
Sí, muchas veces se asocia Ramadán únicamente con pasar hambre o con una especie de dieta extrema, pero la realidad es muy diferente. Ramadán es un mes de reflexión, gratitud y conexión, tanto con uno mismo como con Dios y con la comunidad.
Además, bien llevado, no es perjudicial para la salud, al contrario, puede ser una oportunidad para reconectar con el cuerpo, mejorar hábitos y practicar el autocontrol. Y es importante recordar que el Islam es muy claro: las personas en grupos de riesgo, como embarazadas, enfermos, ancianos o quienes tienen ciertas condiciones médicas, están exentas de ayunar. En resumen, más que un reto físico, Ramadán es un mes para cuidarnos en todos los sentidos: físico, mental, emocional y espiritual. | @lavanguardia





