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Una investigación de la Universidad de Oviedo y de la Universidad Europea del Atlántico trata de explorar la relación entre la agresividad al volante y en la pareja y concluye que «existe una convergencia» entre ambos comportamientos.
El trabajo, realizado por los investigadores David Herrero Fernández, de la Universidad Europea del Atlántico y Sergio Castaño Castaño, de la Universidad de Oviedo, ha analizado el comportamiento agresivo en dos contextos aparentemente distintos: la conducción y las relaciones íntimas. Los resultados de esta investigación arrojan luz sobre aspectos coincidentes en el comportamiento agresivo en dos áreas de nuestra vida aparentemente muy dispares. Los investigadores, a la vista de los resultados, abogan por llevar a cabo intervenciones de entrenamiento emocional con los conductores que presentan comportamientos agresivos para evitar que repercutan estas conductas en sus relaciones de pareja. | @lavozdeasturias

El resultado fue uniforme: las parejas con cuentas bancarias conjuntas comentaron que su relación había mejorado notablemente, debido a que fusionar el dinero significaba una mayor alineación y una mayor transparencia, asegura Jenny Olson. Sin embargo, las parejas con cuentas separadas pueden llegar a pensar que es más sencillo dejar la relación, y por tanto, la duración es menor. | @antena3

“Este perfil abunda en las consultas de terapia de pareja porque, curiosamente, ahora se registran más problemas en jóvenes que en mayores”, señala Francisca Molero, ginecóloga, sexóloga, directora del Instituto Iberoamericano de Sexología y presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología. “Si la situación persiste, ella empezará a dejar de ser tan comprensiva y él puede llegar incluso a desarrollar problemas de erección. La base de esta problemática puede estar en unos estándares muy elevados e irreales de lo que debe ser la sexualidad y el deseo, a menudo provocados por el porno o las historias que otros nos cuentan sobre sus hazañas sexuales, no siempre verídicas. A pesar de que hay mucha información, falta educación sexual que destierre mitos o falsas creencias”, sentencia Molero. | @elpais

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“Llevaba un tiempo chateando con una chica y cuando le decía de quedar siempre me daba largas, hasta que me dijo que tenía pareja. Pero me seguía escribiendo de vez en cuando por Instagram. Dice que su relación es complicada, y no abre la puerta a que quedemos, pero tampoco da carpetazo a lo que sea que es nuestra relación. Es como que me da una de cal y una de arena, como que no llega a nada, pero sigue manteniendo el contacto conmigo, y al final no sé muy bien por qué, yo sigo enganchado a seguir hablando con ella”. Este es el relato de Martín, de 28 años, pero hay muchos parecidos al suyo. Personas que tienen pareja, pero que mantienen el vínculo en stand by con otras personas. Es lo que ha empezado a denominarse en el mundo anglosajón como cushioning.
“El concepto de cushion significa literalmente almohadón, y referido a este fenómeno, el cushioning implica el tener ‘parejas de reserva’, por si la relación de pareja actual falla, siendo cada una de estas ‘reservas’ un cushion (un almohadón)”, explica Alberto Álamo psicólogo y sexólogo.
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Yo creo que es como el herpes, lo tienes ahí pero no siempre brota, muchas veces está dormido y según qué circunstancias o según quién sea tu pareja pues sale o no…