podcast

«Antes la familia se avergonzaba del hijo tonto, ahora todos tienen un podcast». ¿Entonces él es inteligente o se incluye en lo de tonto con podcast?

Precisamente ahora hay muchos orgullosos de ser lerdos. Ahora mismo es lo más peligroso que hay. La estupidez humana que hay y los niveles de ignorancia nunca han estado tan altos y están haciendo estragos. Diría que es lo peor que nos está pasando. Y creo que era un plan. No sé exactamente de quién, pero era el plan y está saliendo redondo. Cuanto más ruido hay, la gente es más ignorante. Aunque también se vive más feliz. A mí me gustaría a veces ser más ignorante.

Hay mucho influencer con miedo a posicionarse políticamente. ¿Qué le parece? Me parece una oportunidad perdida. Somos los ciudadanos los que tenemos que posicionarnos, trabajemos de lo que trabajemos. Y si además tenemos un altavoz y toda una liga de seguidores detrás, ¿por qué no? Al final, la vida cotidiana y la vida política te tienen que mover por dentro. Porque tienes que preocuparte por algo, enfadarte por algo o disfrutar de algo. A todos estos influencers que no se mojan se les está acabando el tiempo porque creo que la sociedad, y espero no equivocarme, está dando un giro y la gente que consume creadores de contenido está cada vez menos dispuesta a ver perfiles que simplemente enseñan que se van a Bali o que te venden un eyeliner. Muestran, sin ningún tipo de tibieza, que son personas que viven totalmente alejadas de la realidad. Hay una desconexión social tremenda. El tema lifestyle ybeauty se está yendo a tomar por culo. Muchos seguidores de estas cuentas igual tenían 16 años cuando comenzaron a seguirles y ahora están empezando a pagar el alquiler. Están viendo por primera vez los problemas de frente y, a la vez, que esa persona se va a Bali, mañana está en un yate en Ibiza y pasado mañana no sé dónde. Y ellos aquí con la pajita de cartón, reciclando y en un piso que no pueden pagar. Es una desconexión absoluta. La gente buscaba empatizar con las personas y yo pocas cosas tengo con las que empatizar con una persona millonaria. | @elpais

@tiktocotodo

🥹🥲Feliz Domingo a todos🌸 La naturaleza nunca deja de sorprendernos. #ballenas

♬ Sad songs only for violin and piano – Zassh

Hay más gente grabando podcasts que escuchándolos

Madrid capital cuenta hoy con 29 cines en funcionamiento. Frente a ellos, el número de espacios donde se graban pódcast roza ya el medio centenar. No todos aparecen en Google Maps ni figuran como estudios al uso: hay pisos adaptados, oficinas vacías que buscan rentabilidad, salas dentro de coworkings y locales que se anuncian directamente en Wallapop o redes sociales. El resultado es un mercado disperso pero en plena expansión, donde es más fácil alquilar un micrófono que encontrar una sala de proyección.

El negocio es sencillo y repetido. En su versión más básica, se alquila el espacio por horas con cámaras, sonido e iluminación incluidos. En Madrid, grabar un episodio de entre 45 minutos y una hora cuesta desde 50 euros si se entrega el material en bruto hasta 500 o 600 euros cuando se contratan servicios adicionales como realización multicámara, edición, adaptación a formatos verticales y publicación en plataformas. El pódcast se compra cada vez más como un producto casi terminado.

En el otro extremo están las productoras que han convertido el pódcast en un servicio de márketing integral. Aquí, el coste por episodio no baja de los 500 euros y puede alcanzar los 2.000 euros mensuales en paquetes de continuidad. Karlina Fernández, al frente de Karlina Producciones, trabaja con ese tipo de clientes. «No se trata solo de grabar. La mayoría busca autoridad, no audiencia masiva», explica. De este modo, psicólogos, psiquiatras, médicos estéticos o coaches de todo tipo de pelaje utilizan el pódcast como una herramienta de posicionamiento profesional. «Es una forma de demostrar conocimiento, generar confianza y retener a una audiencia que ya está predispuesta». | @elmundo

@EnfrmraSaturada

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