


La presión que nos llega desde la pantalla de nuestro móvil es brutal. Lo vemos en esa clase de contenidos, pero también en los de rutinas cosméticas ¡hasta de niñas! o en la épica romantizada de la maternidad perfecta. Hay un mensaje insistente de que el éxito y el bienestar pasan por llegar a todo, estar impoluta y en forma, no desatender los cuidados de quien te importa, y no dejar de sonreír.
Y esto me preocupa tanto como los discursos más claramente políticos o abiertamente machistas, porque es más sutil pero obedece a la misma intención de colocarnos donde se espera que estemos y disciplinarnos en modelos concretos y cerrados de cómo debe ser una mujer. | @huffingtonpost