ME CORTO UN BRAZO

Treinta y cinco años después de que la planta de energía nuclear de Chernóbil en Ucrania explotara en el peor accidente nuclear del mundo, nuevas reacciones nucleares está haciendo que ardan masas de combustible de uranio enterradas en lo profundo de una sala de reactor destrozada. “Es como las brasas en una barbacoa”, explica Neil Hyatt, químico de materiales nucleares de la Universidad de Sheffield, informa la revista Science. Ahora, los científicos ucranianos tratan de determinar si las reacciones desaparecerán por sí solas o si requerirán intervenciones extraordinarias para evitar otro accidente.

La semana pasada, Anatolii Doroshenko, del Instituto de Problemas de Seguridad de las Centrales Nucleares (ISPNPP) de Kiev (Ucrania), informó de que los sensores detectan un número creciente de neutrones, señal de fisión, que salen de una sala inaccesible. Durante el debate sobre el desmantelamiento del reactor, aseguró que no podía descartar la posibilidad de un accidente. “Los recuentos de neutrones están aumentando lentamente, dice Saveliev, lo que sugiere que los gerentes aún tienen algunos años para descubrir cómo sofocar la amenaza”. | @larazon

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