Como están las cabezas…

«Hay fuego allá donde voy». Así tituló una influencer paquistaní de 29 años un vídeo en el que desfila vestida de fiesta con un incendio detrás. La canción que suena habla de «prender fuego».

Ahora, ha sido detenida por la Policía con la sospecha de que la joven, con 12 millones de seguidores en redes sociales, provocó el incendio para grabar el citado vídeo.

Se trata de una de las más famosas tiktokers de Paquistán y asevera que el bosque ya ardía cuando ella llegó. | @lasexta

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El Ministerio de Medio Ambiente de Camboya subió a su cuenta de Facebook varias fotos de estas incívicas influencers, advirtiéndoles. «Lo que hicieron estuvo mal». «No lo vuelvan a hacer en el futuro. Gracias a todos los que aman y aprecian nuestros recursos naturales. Pero, por favor, no arranquen la planta de Nepenthes, de lo contrario las destruirán».  | @20m

:)

Mientras seguimos luchando contra las consecuencias de la pandemia de coronavirus, los ministros de Sanidad del G7 ya se están preparando para la próxima crisis sanitaria. Durante la reunión mantenida ayer en Berlín, trabajaron con una simulación que perfilaba el curso y desarrollo de una pandemia de viruela en 2023, una representación protagonizada por la ficticia «viruela del leopardo», con el fin de que una hipotética próxima pandemia no nos tome tan inesperadamente y sin preparación como sucedió en 2020. El ensayo permitió hacer previsiones de las necesidades de «seguimiento, respuesta y preparación», gracias a un caso simulado en el que el origen de la enfermedad ficticia no es un murciélago de Wuhan, China, sino la mordedura de un leopardo que transmite la viruela y se propaga persona a persona muy rápidamente por todo el mundo.

Primer caso de «síndrome del sanitario quemado en la pandemia». Yo no digo nada…

Una enfermera de planta en una uci de pediatría del Sergas en Vigo ha aceptado dos años de cárcel como autora de un delito de revelación de secretos por espiar siete veces el historial médico de su exmarido en diciembre del 2020 y enero del 2021, durante una crisis psicológica que se agravó en la pandemia. También tendrá que abonar una multa de 1.080 euros. La Fiscalía benefició a la acusada con la atenuante de enajenación mental y le retiró el párrafo donde la acusaba de haberse aprovechado de su condición de funcionaria porque sus privilegios de acceso informático también lo tenían otras categorías laborales del hospital.