Coca de Alba, en Salamanca, cuenta con apenas 95 habitantes empadronados y se enfrenta al mismo difícil futuro que tantos otros pueblos de la España despoblada, donde la ausencia de vida social es uno de sus grandes problemas. Es por ello que acaba de salir a concurso el bar municipal a un precio simbólico de un euro al año, siempre que abra, como mínimo, todos los fines de semana.
No es el único municipio de la provincia que intenta dinamizar la actividad social con este método, incentivado por la propia Diputación de Salamanca a través de subvenciones para acondicionar los espacios que son propiedad de cada Ayuntamiento. En el caso de Coca de Alba, una familia de argentinos se hizo con el negocio tras la reforma, llegando a empadronarse, pero el retorno a su país ha obligado a la alcaldesa a volver a poner en oferta el bar.
El local cuenta con 200 metros cuadrados y, además de cumplir con las funciones hosteleras, puede funcionar como centro social y escenario teatral. En definitiva, está diseñado para ser el centro de la vida social y comunitaria de la pequeña localidad, lugar de ocio, de reunión, de encuentros y celebraciones, donde desarrollar diferentes actividades todo el año. | @directoalpaladar



















