Hoy, en un nuevo episodio de “Australia, ¿Por qué haces esto?” os presentamos al actual récord mundial de la araña de embudo australiana (Atrax robustus). El ejemplar acaba de ser donado al Parque de Reptiles de Nueva Gales del Sur y será amorosamente ordeñado para fabricar antídotos porque, por supuesto, la araña de embudo australiana es muy venenosa.
Normalmente, los ejemplares de esta araña que no es raro encontrar en los hogares australianos miden entre 4 y 5 centímetros. En 2020, la institución recibió un ejemplar inusualmente grande al que apodaron Dwayne Johnson. Este nuevo ejemplar, una hembra, es todavía más grande. Literalmente dobla en tamaño a los ejemplares normales de araña de embudo australiana y su mordedura es tan potente que podría atravesar sin problemas las uñas de un ser humano, lo que la pone en la misma liga que algunas tarántulas.
La diferencia con las tarántulas es que la araña embudo australiana además es muy venenosa. La araña embudo está considerada una de las tres más peligrosas del mundo. Para algunos es la más peligrosa. Su mordedura inyecta grandes cantidades de atracotoxinas que inhiben los canales de sodio. En grandes dosis puede ser mortal, y lo malo es que la dosis es variable y suele depender de cómo de cabreada esté la araña, que se considera muy agresiva. Llegado este punto creo que merece la pena citar la descripción de los síntomas en humanos:
La mordedura es dolorosa debido al pH ácido del veneno y el tamaño de los colmillos que penetran en la piel. Los efectos locales pueden ser seguidos de envenenamiento sistémico con síntomas como hormigueo alrededor de la boca, contracciones involuntarias de los músculos faciales, náuseas, vómitos, salivación y sudor excesivos, y dificultad respiratoria. Los pacientes pueden sufrir rápidamente desorientación y coma asociados con hipertensión, acidosis metabólica, dilatación de las pupilas, contracciones musculares involuntarias y edema pulmonar. La muerte puede acontecer como resultado de la hipotensión progresiva o por un aumento de la presión intracraneal a causa del edema cerebral.
La aparición del envenenamiento severo es rápida. En un estudio el tiempo medio del inicio del envenenamiento fue de 28 minutos.1 La muerte puede ocurrir entre 15 minutos (en el caso de un niño pequeño) y 3 días después de la mordedura.