Luego que por qué ponen tantas condiciones para alquilar sus pisos…

El origen de los problemas

Su historia se remonta a finales de 2018. Por aquel entonces, Anabel y su marido decidieron alquilar el piso que habían comprado en Pamplona a una pareja de inmigrantes. «Nadie les alquilaba y decidimos hacerlo nosotros», recuerda lamentando lo que vendría después. Él les presentó un contrato de trabajo y confiaron en que todo iría bien. Al principio, pagaban puntualmente, pero, con la llegada de la pandemia, empezaron los problemas: «Lógicamente, era un momento muy difícil para todos, así que les dimos cierta flexibilidad para que fueran pagando como buenamente pudieran». Sin embargo, pronto dejaron de pagar.

«Él insistía en que le lleváramos a juicio, pero nosotros intentamos arreglarlo por las buenas, porque, además, queríamos vender el piso», asegura. Finalmente, no tuvieron más remedio que denunciarle. En enero de 2023 se celebró el juicio y en mayo tendría que haberse producido el desahucio, pero al tener dos niños pequeños y, al menos oficialmente, no tener trabajo, alegaron vulnerabilidad y lograron frenar el desalojo. Lo mismo sucedió en octubre y también en diciembre. | @libremercado

Segarro amego

Los vecinos de Sopuerta (Vizcaya) temen que su pueblo albergue en los próximos meses un centro de menas (menores extranjero no acompañados). Los vecinos han organizado marchas y concentracionespara oponerse a la apertura de este centro de menores. Aseguran que la localidad no está preparada para recibir a estos jóvenes.

Se enteraron hace menos de un mes de la llegada de los menas porque un anuncio pedía trabajadores para el centro. Toda la pared está llena de pintadas contra la apertura. Mantienen que no se quieren oponer a la apertura por un tema de racismo «pero es que nadie les ha dicho nada». Según diputación en este centro se pueden instalar más de 100 menores.

«Estamos preocupados por lo que pueda ocurrir»

Joseba es vecino y se ha enterado hace poco de los planes de apertura del centro. Confirma que están preocupados por lo que pueda ocurrir. Este espacio estaba a la venta desde 2015 por 1, 3milones de euros. Un vecino se ha ofrecido a poner un millón de euros de su bolsillo para que no se haga el centro. De momento no hay respuesta por parte de la dueña del edificio. Este vecino ‘solidario’ cuenta que a él lo que le interesa «es quitar un problema del pueblo».

@antena3