“Disfrutar una copa de vino con amigos tiene un efecto más positivo en tu salud que quedarte solo en casa comiendo pollo con brócoli”

Marcos Vázquez, experto en nutrición

Llevar cualquier hábito al extremo, por muy beneficioso que sea, no es saludable. Mantener el equilibrio en todas las áreas de nuestra vida es clave, y no hacerlo puede volverse en nuestra contra. Cuando nos obsesionamos con algo, aunque sea positivo para nuestra salud, si no aprendemos a gestionarlo, puede acabar perjudicándonos con el tiempo.

“Disfrutar una copa de vino y una pizza con tus amigos, en una noche de celebración, puede tener un efecto más positivo en tu salud que comerte tú solo, en casa, un plato de pollo con brócoli, arroz y agua”, afirma el experto en nutrición Marcos Vázquez en A Lo Grande Pódcast.

Vázquez destaca la importancia de no perder el componente social de nuestras vidas. Si nos enfocamos únicamente en la salud física y dejamos de lado las relaciones y el disfrute, el resultado puede ser contraproducente: estaríamos sacrificando algo esencial del bienestar.

En redes sociales se ha popularizado la idea de que hay que levantarse a las cinco de la mañana, hacer burpees, practicar ayuno intermitente, ducharse con agua fría y seguir una rutina estricta para estar sanos. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de las personas no pueden, ni saben cómo, sostener este tipo de exigencias.

Por eso es fundamental ser realistas: los hábitos saludables son importantes, pero no deben convertirse en una fuente de obsesión que nos haga descuidar otras áreas valiosas de nuestra vida. “Como si todo tuviera que ser perfecto cada día, y si haces algo mal, ya arruinaste todo. Pero no es así. Por suerte, nuestro cuerpo es bastante resiliente. Claro que hay que intentar hacer las cosas bien, pero sin generar ansiedad”, añade Vázquez.

Por ello, el experto recuerda una paradoja clave: todo lo bueno, llevado al extremo, puede convertirse en algo negativo. “El ejercicio y la salud física, en general, pueden darnos entre 10 y 12 años más de vida, o incluso duplicar nuestra calidad de vida”, explica. Pero esto solo es posible si somos capaces de equilibrar nuestra vida, y dar a cada aspecto, físico, mental o social, el espacio y el tiempo que merece.

La salud no es solo física sino también social

En el pódcast se destaca la importancia de dedicar tiempo a la vida social. Se señala que compartir una buena comida con amigos genera beneficios emocionales y psicológicos que no se alcanzan al comer en soledad, por más “perfecto” que sea el plato. “Las relaciones humanas son tan importantes como la alimentación”, explican.

Un ejemplo claro es el World Happiness Report, que durante más de una década ha demostrado que las conexiones sociales son un factor clave para la felicidad, tanto a nivel individual como colectivo, y en todas las culturas. Además, según los resultados del estudio, “quienes comparten más comidas con otras personas reportan niveles significativamente más altos de satisfacción vital y afecto positivo, y niveles más bajos de afecto negativo. Esto se aplica a personas de todas las edades, géneros, países, culturas y regiones”.

El informe también subraya que las conexiones sociales son fundamentales para la salud, el bienestar y el desarrollo humano. Las personas con mayores vínculos sociales tienden a ser más felices, tienen menos niveles de estrés, están más satisfechas con sus vidas, presentan un menor riesgo de depresión, participan más en sus comunidades y son menos propensas a desarrollar enfermedades o discapacidades. | @lavanguardia

Deja una respuesta

La primavera en el arte

Primavera de Sandro Botticelli (1470-80s)

Primavera de Pierre Auguste Cot (1873)

Esta obra muestra a una joven pareja abrazándose en un columpio en medio de un bosque o jardín. Los dos parecen perdidos el uno en el otro, descritos por un experto en arte como «ebrios de primer amor».

Primavera de Giuseppe Arcimboldo (1573)

Primavera de Claude Monet (1872)

El alma de la rosa de John William Waterhouse (1908)

El columpio de Jean-Honoré Fragonard (1767)

La pintura muestra a una joven elegante en un columpio, con su vestido ondeando mientras se quita un zapato. Un joven, sonriendo y parcialmente escondido entre los arbustos, hace un gesto hacia ella con su sombrero, mientras otro hombre empuja el columpio.

Ver post completo