



La historia, tal y como refleja la sentencia de la Audiencia Provincial de Murcia y que recoge EFE, comienza en marzo de 2025 en la pedanía murciana cuando una mujer encontró caca en la acera y dedujo que era de los perros de la vecina, que acababa de pasar por allí.
La mujer llamó al telefonillo para que bajara a la calle a recoger las cacas. Cuando bajó la discusión entre ambos empezó a escalar ya que la otra mujer negaba que las heces fueran de sus perros. Esta acusación ofendió a la mujer y le propinó una patada en la pierna a la mujer y tras coger parte de la caca le embadurnó la cara con la misma "intencionadamente".
