«Barack Obama acaba de decir que si pones a mujeres a cargo de todos los gobiernos durante dos años, las cosas estarían mejor.» Trump: «Amo a las mujeres, creo que son geniales, pero qué declaración tan ridícula es esa.»

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Normal……

La llaman «ciudad fantasma», «la ciudad más triste del mundo» o «la más deprimente». El caso es que nadie quiere vivir ya en Vorkutá, como ocurre con otras poblaciones soviéticas que surgieron para dar soporte a instalaciones energéticas. Pero Vorkutá se lleva la palma, ya que es actualmente la localidad más abandonada de Rusia. Se encuentra en la República de Komi, a solo 50 kilómetros del Círculo Polar Ártico, lejos de todas partes, y surgió en 1932 cuando se abrieron en la zona campos de trabajos forzados. De hecho,fueron los propios presos los que construyeron la ciudad en la década de 1930. Los presos trabajaron para levantar un pueblo que diera soporte a los numerosos yacimientos de carbón por explotar de la región.

Vorkutá, que no forma parte de ningún distrito, sino que se autogobierna como un ókrug municipal; no obtuvo su estatus de cudad hasta 1943 y para entonces su principal fuente de ingresos radicaba en la explotación de la cuenca carbonífera del río Pechora. En todo caso, el Centro Correccional de Vorkutá, el campo de concentración local, se mantuvo desde 1932 hasta 1962. En 1951, la ciudad llegó albergar a 73.000 presos: prisioneros de guerra, disidentes y presos políticos, delincuentes comunes y miembros de grupos étnicos perseguidos que fueron utilizados para realizar trabajos forzosos en las minas de carbón.

De ahí que en julio de 1953 se produjera el Levantamiento de Vorkutá, debido a las nefastas condiciones de vida. La ciudad fue testigo de un alzamiento de los prisioneros que fue salvajemente reprimido por el Ejército Rojo y el NKVD, la Policía secreta de la URSS, y que se saldó con 53 presos fallecidos y otros 135 heridos. Aaunque al menos, la revuelta propició que varios de los campos fueran cerrados durante esa década.

En su apogeo, la ciudad de Vorkutá llegó a tener 200.000 habitantes, de los cuales cuatro quintas partes eran rusos étnicos, una décima parte eran ucranianos y otra décima porción se la repartían tártaros y komis. Fue en 1989, aunque solo once años después, en 2000, la población había bajado a 117.000, cifra que se redujo hasta las 56.000 personas en 2018. La caída de la URSS en 1991 provocó que las subvenciones a la minería se acabaran,+ y comenzaran acerrarse instalaciones, lo cjual propició un éxodo que se mantene hasta nuestros días.

Actualmente, muchas de las minas que hubo en Vorkutá, la principal actividad económica de la ciudad se encuentran cerradas debido al alto costo que implican las operaciones de extracción carbonífera. Pero Volkutá continúa siendo un lugar atractivo para los trabajadores de la industria del carbón, aunque hay mucho menos trabajo y, por lo tanto, no hace falta tantos trabajadores como antaño. Si eres minero en Rusia, probablemete este siga siendo el mejor lugar, porque los mineros cobran allí el doble que en otros lugares de Rusia, pero lo recóndito del enclave unido a las condiciones climáticas, con temperaturas que van desde los apenas 11 grados en verano a los 50 bajo cero en invierno, son más poderosas que un sueldo razonable y no convencen a las nuevas generaciones.

Los jóvenes de Varkutá no quiene vivir allí por la falta de oportunidades, de servicios, lo recóndito del lugar y las condiciones climáticas. Sirva como ejemplo que a Vorkutá solo llegan dos carreteras y una es la temida Ruta de los Huesos, y el trayecto en tren hasta la urbe más próxima dura unas 20 horas. Aunque hay razones aún más poderosas.

Pisos a 100 euros, a un dólar e incluso gratis

En internet podemos encontrar al menos una docena de anuncios que ofertan apartamentos en Vorkutá «por 100 euros», «por un dólar» e incluso gratis. La principal razón para que un propietario quiera deshacerse de su casa es el coste prohibitivo de los servicios y de la calefacción, tan necesari en este lugar como respirar. Además, la ciudad sufre un abandono total por parte de las autoridades.

En Vorkutá, el coste de los servicios supera el valor de una vivienda y la calefacción tiene la mayor parte de la culpa, ya que mantener los edificios habitables requiere una cantidad masiva de calefacción central obligatoria.En otras instalaciones energéticas de Rusia la calefacción es gratuita, pero no es este el caso. Es decir, si un propietario deja un edificio, los que quedan tienen que asumir el gasto de la calefacción de todo el edificio, y en Vorkutá hay inmuebles en los que ya solo vive un par de familias, aunque también hay bloques e incluso manzanas enteras completamente vacías de residentes. | @eleconomista