Yo creo que la clave está en acostumbrarles a hacer cada día 30-40 minutos. Así no da tanta pereza porque es un ratito solo, simplemente hay que convertirlo en una rutina.

Yo esa norma la aplico a muchas cosas en la vida cotidiana. Cuando me da pereza cualquier cosa, lo hago pero muy poco tiempo. Por ejemplo limpiar la casa, en lugar de programar una limpieza que va a durar 3 horas (y probablemente al final ni la haga por pereza), le dedico 30 mins al día. Gimnasio lo mismo, si tengo uno de esos días de perezón máximo, en lugar de hacer un turbo entrenamiento a lo chuck norris, pues hago menos, lo importante es hacer y no perder ese día. Así se construye una buena rutina 😉

@elpais