Hay más gente grabando podcasts que escuchándolos

Madrid capital cuenta hoy con 29 cines en funcionamiento. Frente a ellos, el número de espacios donde se graban pódcast roza ya el medio centenar. No todos aparecen en Google Maps ni figuran como estudios al uso: hay pisos adaptados, oficinas vacías que buscan rentabilidad, salas dentro de coworkings y locales que se anuncian directamente en Wallapop o redes sociales. El resultado es un mercado disperso pero en plena expansión, donde es más fácil alquilar un micrófono que encontrar una sala de proyección.

El negocio es sencillo y repetido. En su versión más básica, se alquila el espacio por horas con cámaras, sonido e iluminación incluidos. En Madrid, grabar un episodio de entre 45 minutos y una hora cuesta desde 50 euros si se entrega el material en bruto hasta 500 o 600 euros cuando se contratan servicios adicionales como realización multicámara, edición, adaptación a formatos verticales y publicación en plataformas. El pódcast se compra cada vez más como un producto casi terminado.

En el otro extremo están las productoras que han convertido el pódcast en un servicio de márketing integral. Aquí, el coste por episodio no baja de los 500 euros y puede alcanzar los 2.000 euros mensuales en paquetes de continuidad. Karlina Fernández, al frente de Karlina Producciones, trabaja con ese tipo de clientes. «No se trata solo de grabar. La mayoría busca autoridad, no audiencia masiva», explica. De este modo, psicólogos, psiquiatras, médicos estéticos o coaches de todo tipo de pelaje utilizan el pódcast como una herramienta de posicionamiento profesional. «Es una forma de demostrar conocimiento, generar confianza y retener a una audiencia que ya está predispuesta». | @elmundo

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