Fuente del Ángel Caído, parque del Retiro, Madrid

En 1877, durante su tercer año como pensionado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, el escultor madrileño Ricardo Bellver (1845-1924) realizó en yeso la obra llamada El Ángel Caído.

Al año siguiente ganó con ella, por cinco votos contra dos, la Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes, celebrada en Madrid.[1][2] El catálogo de dicha exposición menciona unos versos de El paraíso perdido, de John Milton, en los que está inspirada la escultura, entresacados de la tercera y cuarta estrofas del Canto I:

Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado.

Canto I de El paraíso perdido, Milton

La obra fue adquirida por el Estado por 4500 pesetas, según la tasación previamente efectuada por el Jurado de la Exposición, y se decidió enviarla a París, con motivo de la Exposición Universal de 1878. Dado que en ella solo se admitían esculturas de mármol o bronce, se iniciaron los trámites para realizar la fundición en dicho metal. Bellver sugirió hacerla en Roma, pero finalmente se llevó a cabo en París, por la casa Thiebaut-Fils.

El Ángel Caído pasó luego a formar parte de la colección del Museo Nacional. En octubre de 1879 su director, Benito Soriano Murillo, sugirió a la Dirección General de Instrucción Pública exponer la obra al aire libre:

(…) la estatua del Ángel Caído, por lo atrevido de su composición, por su original actitud y también por la materia en que ha sido fundida, tal vez no produzca todo el efecto apetecido, encerrada cual está en los estrechos límites de una sala, mientras que colocada en un sitio público, al aire libre con más espacio y horizonte, luciría ventajosamente el mérito de tan bella creación, sirviendo al mismo tiempo de ornato e iniciando de este modo al público en la contemplación de los buenos modelos del arte plástico que tan poderosamente contribuye a su cultura.

Benito Soriano

La petición fue aceptada y la escultura se traspasó como regalo al Ayuntamiento de Madrid para su instalación en un lugar público de la capital. El sitio elegido fue un espacio libre en los Jardines del Buen Retiro, ocupado anteriormente por la antigua Fábrica de Porcelanas de la China.

En mayo de 1880, Francisco Jareño, arquitecto responsable del Ministerio de Fomento, recibió el encargo de diseñar un pedestal sobre el que se apoyaría la obra de Bellver. Se ejecutó en granito, bronce y piedra, adoptando la estructura de una fuente con un amplio pilón. El conjunto fue inaugurado oficialmente en 1885.

Desde los años 1990, en el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando se expone una réplica de El Ángel Caído realizada en resina de poliéster sobre molde de silicona.

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No veo dónde está el problema, si el toro es la poIIa!!

La localidad valenciana de Alginet ha cerrado sus fiestas patronales de verano con una inesperada polémica. No por un concierto donde fallara el sonido ni por una cena entre vecinos que se quedara corta. El lío ha venido por la forma de pene gigante que presentaba el toro mecánico contratado por los festeros, que ha molestado a algunas personas del municipio.

Quien ha alzado la voz ha sido el grupo municipal de Vox en Alginet, quien ha considerado una «auténtica desfachatez» y un «gesto de muy mal gusto» la instalación de un toro mecánico con forma fálica en la plaza del pueblo. No obstante, los encargados de las fiestas explican que se trataba de un acto «por el día la cerveza», destinado a un público más adulto, y que en ningún paso la actividad estaba dirigida a niños.

Los festeros encuadran la elección de la polémica atracción dentro de una «broma» en el contexto de la fiesta. «Entendemos que haya gente que no le haga gracia, porque no tienen el mismo sentido del humor, pero nos parece desproporcionado convertirlo en una cuestión política cuando nosotros no tenemos nada que ver con ello», explican. | @abc