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La más reciente interfaz cerebro-computadora podría ayudar a las personas a recuperarse de una depresión grave. Motif Neurotech anunció el lunes que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE UU (FDA) ha aprobado un estudio en humanos para probar el implante cerebral del tamaño de un arándano, que se coloca en el cráneo y administra estimulación eléctrica para tratar la depresión.

La empresa, con sede en Houston y fundada en 2022, forma parte de un sector que busca tecnología para leer e interpretar las señales cerebrales. Mientras otras empresas que exploran tecnologías similares, como Neuralink, Paradromics y Synchron, de Elon Musk, desarrollan dispositivos para que las personas paralíticas puedan comunicarse y utilizar computadoras, Motif pretende aliviar la depresión en personas que no se han beneficiado de la medicación.

Combatir la depresión

El dispositivo de la empresa se implanta en el cráneo, justo por encima de la ‘duramadre’, la membrana protectora del cerebro. Se dirige a la red ejecutiva central, una parte del cerebro responsable de las funciones cognitivas de alto nivel y poco activa en el trastorno depresivo mayor. El implante emite patrones específicos de estimulación para «encender» esta red.

El dispositivo de Motif permitiría a los pacientes recibir estimulación cerebral terapéutica en casa. «Mediante la estimulación eléctrica frecuente, creemos que podemos impulsar esa neuroplasticidad que crea una conectividad más fuerte dentro de la red ejecutiva central para pacientes con depresión, de modo que puedan levantarse de la cama por la mañana, llamar a sus amigos, ir al gimnasio», argumenta Jacob Robinson, cofundador y director ejecutivo de Motif. | @wired

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Pero los pingüinos guardan secretos. La que nos ocupa hoy, claro está, es que los pingüinos son una de sus principales fábricas de hedor de toda la región Antártica. Huelen mal, muy mal. Aunque, sí, es cierto: tampoco podemos llamarlo «un secreto» en sentido estricto.

En fin, cualquiera asume que decenas de miles de aves comiendo krill van a oler rematadamente mal. No por nada las manchas de guano son tan visibles que los satélites Sentinel-2 las usan para censar colonias de pingüino emperador desde el espacio.

El descubrimiento de estos meses es que el amoniaco que contiene esas enormes cantidades de guano son la principal fuente terrestre de «partículas formadoras de nubes». Es decir, los mismos compuestos químicos que hacen que los pingüinos apesten tienen un papel clave en la regulación de las nubes que regulan la temperatura del continente.

¿Y esto? Durante el verano austral de 2023, un equipo de la Universidad de Hensilki se instaló en la base argentina de Marambio para medir las concentraciones del amoniaco, el ácido sulfúrico, el ácido yódico o la dimetilamina en el ambiente.

Sus conclusiones es que las concentraciones de amoniaco estaban íntimamente relacionadas con las colonias de pingüinos. Es más, los datos señalan que este amoniaco (unido al ácido sulfúrico proveniente del fitoplancton) crea aerosoles que actúan como núcleos de condensación de nubes.

Es verdad que el trabajo tiene limitaciones y se centra, fundamentalmente, en el verano austral: pero los datos son sorprendentes y reconfiguran muchas de las cosas que creíamos saber sobre las dinámicas atmosféricas antárticas.

Todo está relacionado. Y es curioso que no nos hayamos dado cuenta de esto hasta ahora: al fin y al cabo, hay 40 millones de individuos en el polo sur generando núcleos de condensación. Pero muestra todo lo que nos queda por saber. | @xataka