Todo en uno 😂 pic.twitter.com/1hxG13ZfT6
— El CondeNado (@elconde_nad0) August 7, 2026
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Llegan las esperadas vacaciones. Llega también ese viaje con amigos que se lleva preparando meses y para el que se ha estado ahorrando. Pero nada sale como estaba pensado. Esa semana de desconexión acaba convirtiéndose en un infierno: discusiones, reproches y relaciones que, de repente, penden de un hilo. Siempre se ha dicho que la convivencia mata amistades, pero no siempre esa es la razón principal. El dinero también puede ser una fuente de problemas: se cuestiona lo que se gasta, lo que se deja de hacer, lo que se tiene que pagar por culpa de otro e incluso hay veces en las que las personas pueden sentir que se les deja de lado por no tener el mismo nivel adquisitivo.
El viaje de Marina P., de 29 años, y sus amigas el pasado verano a punto estuvo de dinamitar su grupo. “Era la primera vez que salíamos de España todas juntas. Durante la organización comenzaron a surgir las primeras rencillas: había quienes preferían un hotel un poco más caro y mejor situado y quienes les daba igual tener que ir en metro 35 minutos y ahorrarse 20 euros”, explica. Todo se resolvió para beneficiar a ambas partes, pero más problemas llegaron una vez llegaron a París. “Dos de ellas no querían pagar por hacer según qué planes”, añade. A dos días de terminar sus vacaciones, encontraron la solución después de entender que no todas habían planificado aquel viaje de la misma manera ni con el mismo presupuesto: “Acabamos haciendo esos planes por separado para evitar que se rompiese la amistad y para no arruinar el viaje. Al final, todas disfrutamos a nuestra manera y no hubo reproches”. | @elpais

Cala Saona, Formentera, s’entrega la paella als vaixells, i a sobre s’hi posen allioli, on és la policia quan se la necessita?#LateHumans pic.twitter.com/UXPoExkkE9
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