¿Por qué los aviones comerciales no vuelan sobre la meseta tibetana?

El primer problema está relacionado con los escasos aeropuertos que hay en la zona. Solo existen dos: el de Lhasa Gonggar, situado en la capital de la Región Autónoma del Tíbet, y el de Katmandú, en la capital de Nepal. En caso de sufrir cualquier tipo de emergencia médica en el aire, el tiempo para alcanzar cualquiera de los dos puntos podría ser tan elevado que supondría un riesgo para el herido. Eso, sin tener en cuenta que Lhasa está a 3.650 metros de altura, con las dificultades que puede suponer para la aclimatación de los pasajeros, que podrían sufrir problemas relacionados con la hipoxia.

De hecho, el segundo problema está relacionado con la altura. El Tíbet es la región más alta de la Tierra, con una altitud media de 4.900 metros. Cualquier problema en un avión que hiciera que se desplegaran las mascarillas, supondría un problema, pues solo tienen oxígeno para 20 minutos en el mejor de los casos, un tiempo en el que sería imposible alcanzar una altura de 3.048 metros (10.000 pies), en la que ya no es necesario el uso de oxígeno suplementario… Y eso teniendo en cuenta que la gran mayor parte del Tíbet está por encima de esa altura, por lo que sería materialmente imposible conseguirlo, salvo en lugares muy concretos.

El tercer motivo también está relacionado con la misma problemática. Los aviones están diseñados para volar con un solo motor en caso de avería en uno de ellos. De hecho, este tipo de averías son más probables de lo que creemos, pero las aeronaves están preparadas para sobrellevar este tipo de situaciones sin que, ni tan siquiera, los pasajeros se den cuenta. El único cambio es que se aplica un protocolo de seguridad, por el que el avión desciende a una altura que depende del peso bruto de la aeronave, pero el problema en el Tíbet es que cualquier altura de seguridad está por debajo de la propia altura de la región, por lo que no se podría llevar a cabo.

Por último, la cuestión más importante: la seguridad del propio avión en relación con las turbulencias de aire claro. De hecho, según la Federal Aviation Administration es la primera causa de atención a los pasajeros dentro de un avión. Pero, ¿de qué se trata? Pues del movimiento turbulento de grandes corrientes de aire que no se pueden predecir al no existir pistas visuales de ellas, lo que provoca movimientos inesperados del avión. Una de las principales causas por las que se producen son cerca de las cadenas montañosas, precisamente la principal característica del Tíbet, que cuenta con algunos de los puntos más altos del planeta.

@elconfidencial

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Ni Mahou ni Cruzcampo dice xdxdxdxdxd

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No solo las niñas de ahora están loquitas por los amegos, tus abuelas y bisabuelas también lo estában xd

«¿Cuándo volverás a España?»

«Dime que no estás mirando a ninguna otra mujer».

Eso es lo que escribía Carmela desde Granada a su amor en Marruecos en 1944, cuando España se encontraba en plena dictadura del general Francisco Franco.

Pero esa carta y muchas más nunca llegaron a su destino. Fueron confiscadas por el régimen porque revelan una historia de asuntos tabú durante la era colonial.

En cambio, terminaron escondidas en lo más profundo de los archivos españoles, en un inesperado botín de cientos de mensajes de amor entre mujeres españolas y hombres marroquíes.

Incautadas entre los años 1930 y 1950, narran relaciones íntimas prohibidas.

Durante décadas, las autoridades coloniales del protectorado español en Marruecos se apoderaron sistemáticamente de estas cartas.

Las cajas están llenas de palabras de pasión: «Estoy loca por ti… Estoy como una cabra por ti», escribe una mujer de Valencia.

Algunas contienen incluso fotografías.

Carta tras carta, hay docenas de retratos de mujeres con peinados inmaculados que posan para recordarles a sus amantes lejanos cómo eran. Una envió una foto de ella montando en bicicleta, una instantánea despreocupada de la vida cotidiana.

Todas fueron archivadas cuidadosamente en sobres por concienzudos burócratas y luego olvidadas entre documentos administrativos de rutina.

Y han estado acumulando polvo hasta que fueron encontradas y publicadas por los académicos Josep Lluís Mateo Dieste y Nieves Muriel García.

Cada carta contiene una mirada tentadora a una relación completa, pero cada una también nos habla de la represión a la que tuvieron que enfrentarse los enamorados.

Los funcionarios españoles hicieron todo lo posible para que estas relaciones fueran imposibles.

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