Son sus costumbres y hay que respetarlas

Ese es el testimonio que ofrece a Guadalajara Diario uno de los vecinos de Horche, que no quiere desvelar públicamente su nombre, y que, como la mayoría, vive atemorizado por la llegada de okupas que están implantando, a golpe de amenaza, su forma de vida sin reglas.

 

 

El origen está en unos bloques de viviendas que se construyeron en Horche durante la burbuja inmobiliaria, financiadas por Caja Guadalajara y que luego quedaron en manos de otra entidad bancaria: la Caixa. Las okupaciones comenzaron hace seis o siete años, pero entonces no había grandes problemas de convivencia. Todo cambió el pasado verano cuando una o varias «mafias organizadas», precisan los vecinos,  empezaron a llevar gente muy conflictiva a la zona. De las 92 viviendas que hay solo 10 cuentan con propietario, 11 están alquiladas y 47 tienen familias okupas.

 

 

Con la llegada de esa gente conflictiva empezó el enfrentamiento: denuncian que se tira la basura desde la ventana, se deja el coche en medio de la calle aunque moleste, aparecen pintadas pidiendo que los okupas se vayan del barrio, cristales rotos en los portales, ruedas rajadas en los coches, intentos de robos en varios comercios, amenazas al alcalde exigiendo una vivienda digna, videos intimidatorios de los okupas amenazando con matar a todos los vecinos del pueblo… Día tras días la escalada del enfrentamiento se ha convertido en un gran problema que no saben como atajar. | @guadalajaradiario

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