

La respuesta del tío me tiene gritando. Menos mal que la que tenía imaginación era ella y no él pic.twitter.com/8mW2fyhq9x
— Tage (@Tagelca) October 21, 2024
Zina estaba en una época difícil: se acercaban los exámenes y no podía ir con sus padres al resort de vacaciones. Tuvo que quedarse en casa con su abuela enferma. Antes de irse, su padre le dijo a Zina:
– «Escríbenos, querida, más a menudo – no dependas de tu abuela: es duro para ella. Revisa el buzón y, si tienes algo para nosotros, envíanoslo. Aquí tienes la dirección de nuestro resort…».
Pasó una semana, otra. Finalmente mamá y papá recibieron una pequeña carta de Zina. Decía: «…Siento haber estado tanto tiempo sin escribir; estaba muy ocupada. Y felicitadme: he aprobado bien todos los exámenes.
La abuela está mejorando.
Sí, papá, hay algunas cartas en nuestro buzón, pero no puedo sacarlas: cerraste el buzón y no sé dónde está la llave. Es culpa tuya…».
El padre de Zina se alarmó y respondió inmediatamente: «…Hija, la llave de nuestro buzón está en la caja que hay en el estante inferior. Ábrela y envía, querida, lo que tengas…».
Pero Zina no envió nada.
Cuando papá llegó a casa, lo primero que hizo fue reprender a Zina por no cumplir con sus obligaciones:
-¡¿Cómo puedes hacer eso?! ¿Por qué no cumpliste mi petición?
– Escribí que no había ninguna llave del buzón – respondió Zina con calma.
– Muy bien. Y en mi carta de respuesta expliqué dónde estaba la llave; lo acabo de comprobar: ¡Está ahí! – Papá estaba enfadado.
Pero… – Y Zina dijo algo tan razonable que papá se dio una palmada en la frente y luego, disculpándose, besó a su hija.
¿Cuál fue la excusa de Zina?

Respuesta tras el salto.
Ver post completo