Worse pic.twitter.com/aphgQoSLkn
— NRM84 (@Mappy6984) November 25, 2025
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¿Se ha vuelto la gente tan insegura en este mundo digital lleno de falsedades que está dispuesta a pagar miles de dólares por esta operación? ¿O se han extendido tanto los tratamientos no quirúrgicos, como el Botox y los rellenos, que hacer que nos separen la piel de los pómulos y nos reorganicen los tejidos faciales y la grasa se percibe como un siguiente paso lógico y de mayor duración?
Para Emily, quien se sometió a un estiramiento facial a los 28 años, todo se trataba de conseguir un «aspecto estilizado»: una mandíbula esculpida y afilada, pómulos altos y lo que entre muchos jóvenes se conoce como ojos de zorro.
Afirma que operarse en Turquía ha sido «un cambio de vida» y no se arrepiente.
«En total me hice seis cirugías combinadas en una», explica. «Entre ellas, me hice un estiramiento facial medio, un levantamiento de labios y una rinoplastia [cirugía de nariz]».
Al describir el proceso, esta empresaria de Toronto, Canadá, cuenta que el cirujano puso su canción favorita mientras le aplicaban la anestesia general y luego: «Me quedé dormida y me desperté, vomité, y tenía una cara y una nariz nuevas».
El proceso de recuperación fue largo: el dolor y los moretones comenzaron a disminuir durante las primeras semanas, pero a Emily le tomó seis meses recuperar la sensibilidad en algunas partes de sus mejillas.
¿Lo haría de nuevo? Duda.
«Desde mi cirugía, he cambiado mi vida. Estoy más sana, bebo mucho menos, cuido mi piel, duermo. Creo que si supiera lo que sé ahora, tal vez no lo habría hecho».
«Mi mamá ni siquiera lo supo hasta que se lo conté un par de días después de la cirugía».
Pero luego se detiene y reflexiona.
«Pero yo solo quería ser la mejor versión de mí misma», dice Emily, «y ahora creo que lo soy». | @bbc