

Sor Marta ha indicado que lo primero es tener claro que el impulso sexual «no se puede reprimir». «Esto no quiere decir que le demos rienda suelta. Consiste en integrarlo, acogerlo, encauzarlo y elevarlo, pero no reprimir como quien tiene un corte y se aprieta para que no sangre», aclara.
«Todo lo que se reprime con fuerza al final sale por algún sitio en el momento en el que menos te esperas», asegura.
La joven señala que contenerse, tanto en la sexualidad como en la mayoría de aspectos de la vida, «es fatal». «Es mejor dialogar», recomienda.
En segundo lugar, sor Marta declara que para controlar dichos deseos lo que hace es «apoyarse en Dios». «En nuestro caso, la sexualidad y el cuerpo se lo hemos entragado a él. Esto nos hace libres para amar sin enfocarnos en una sola persona», sostiene.
La monja explica que esta manera de verlo también puede ayudar a unos novios que quieren mantenerse castos hasta el matrimonio.
La tercera herramienta que menciona sor Marta es la educación. La hermana da más detalles: «Hay persona a las que cualquier cosa les puede suscitar ese deseo y hay otras que no los sienten nunca». | @abc
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