
El New York Times ha planteado la pregunta para tratar de analizar la tendencia -cada vez más extendida en Estados Unidos- del llamado sleep divorce, o divorcio durante el sueño, que lleva a muchas parejas a optar por dormir en habitaciones separadas. Esto no solo mejora la calidad del sueño, sino también la conexión sexual. Los expertos al otro lado del Atlántico destacan numerosos beneficios sobre el descanso, especialmente si la pareja ronca o se mueve mucho durante la noche. Estos efectos positivos repercuten no solo en el bienestar general, sino también en la vida sexual.
Un sueño tranquilo, de hecho, garantiza más energía y, en consecuencia, alimenta el deseo. Eso sí, siempre que la elección sea compartida y que se planifiquen con regularidad momentos dedicados a la intimidad, para evitar que la distancia nocturna se convierta también en una distancia emocional. | @elmundo
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