empleo

Menuda jeta, amiga

El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), en consecuencia, sancionó a la mujer argumentando que existió connivencia con la empresa para obtener las prestaciones por desempleo. Los hechos que motivaban esta sospecha es que la trabajadora, que era socia fundadora de la cooperativa, fue expulsada disciplinariamente el 20 de abril de 2019, por discrepancias y su negativa a realizar turnos de noche.

Del 21 de abril de 2019 al 20 de junio de 2020 cobró el paro y, el 6 de octubre de ese mismo año, volvió a entrar en la misma cooperativa. Tras esta incorporación, cobró el paro durante otros dos periodos: del 27 de enero al 2 de junio de 2021 y del 4 de enero al 28 de enero de 2022.

La trabajadora reclama la sanción del SEPE

El SEPE sancionó a la trabajadora con la devolución de todas las prestaciones por desempleo, incluidas las del ERTE. No conforme, la mujer decidió reclamar, aunque, en un principio, su demanda fue desestimada por el Juzgado de lo Social número 3 de Oviedo.

Frente a esta sentencia, presentó un recurso de suplicación ante el Tribunal Superior de Justicia de Asturias. En este recurso, la mujer pidió que se especificara claramente que los dos últimos periodos de prestación (2021 y 2022) derivaban de ERTEs por COVID aprobados por la autoridad laboral, diferenciándolos del primer periodo. Asimismo, alegó que no existió conducta fraudulenta continuada y que los periodos de paro por la pandemia debían excluirse de la sanción, ya que no podía haber connivencia en situaciones de fuerza mayor. | @huffingtonpost

Yo creo que en todo Europa pasa más de lo mismo xd

Más allá del deterioro de sus infraestructuras o su elevadísima deuda pública, llama también la atención un problema oculto en su mercado laboral. Oculto porque Bélgica tiene una tasa de paro muy baja (5,8%), pero si se analiza en profundidad se encuentran algunos datos más que preocupantes. Su mercado laboral sufre lo que parece una auténtica divergencia o lo que podría casi denominarse como un mercado laboral roto o fracturado, que impide que la economía desarrolle todo su potencial. Aunque normalmente no se pone nombre y apellidos a esta fractura, esta vez parece diferente. El ministro de Empleo ha revelado que 6 de cada 10 parados en Bélgica no tienen origen belga, además de anunciar una batería de medidas que pretender dar solución a este problema con recortes de ciertas ayudas y prestaciones.

Según los datos de Eurostat, Bélgica tiene una de las tasas de paro más bajas si solo se contabilizan los ciudadanos nacidos en el país ‘informante’ (reporting country), con un desempleo del 4,5%. Sin embargo, cuando se analiza la tasa de paro de los ciudadanos no nacidos en la Unión Europea, Bélgica es el país con la cuarta mayor tasa de paro de toda Europa, con un 14,5%, 10 puntos porcentuales de diferencia entre el desempleo de los nativos y los ‘extranjeros de fuera de la UE’, una brecha que preocupa y mucho a un Gobierno que ya ha hablado alto y claro, admitiendo que 6 de cada diez parados en Bélgica no tienen origen belga. Ahora, el Gobierno busca soluciones y cree haber encontrado el camino. | @eleconomista

Los mejores chollos en Chollometro

Está claro que ahorita somos más vagos, y con razón

El 5 de septiembre de 2025, la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento de Valencia aprobó la segunda fase del Plan Municipal de Empleo2025, una iniciativa laboral que busca contratar personas desempleadas para distintos servicios municipales durante un periodo de doce meses.

Este 6 de octubre, el Cap i Casal hizo público el listado provisional de personas admitidas y excluidas, en el cual llama especialmente la atención que de los 488 desempleados remitidos por el Labora para las diferentes ofertas, tan solo 120 personas se han presentado al puesto de trabajo. | @elespañol

Yo confío en que esto puede funcionar…

El artículo menciona varios países que han puesto a prueba jornadas más cortas o semanas de cuatro días, como Islandia, y los resultados muestran que en general la productividad no disminuye, y sin embargo, los beneficios para las personas (salud, bienestar, conciliación) tienden a mejorar.

La empresa andaluza situada en Jaén, Software DELSOL, también corrobora esta tesis. Fue pionera en implantar la semana laboral de cuatro días en enero de 2020, un modelo que, según sus responsables, ha traído beneficios como una mayor productividad, una reducción del absentismo y una mejora en la conciliación de la vida personal y laboral de sus empleados, sin afectar su salario.

Seguimos anclados en esquemas laborales del siglo pasado y en la trampa de trabajar muchas horas, viviendo poco y no necesariamente rindiendo más

Aun así, en pleno siglo XXI, con avances tecnológicos sin precedentes y una mayor conciencia sobre la salud mental y la sostenibilidad de nuestras vidas, seguimos anclados en esquemas laborales del siglo pasado y en la trampa de trabajar muchas horas, viviendo poco y lo que es más paradójico, no necesariamente rindiendo más.

Y es que las largas jornadas favorecen la fatiga, el estrés y la falta de concentración, manteniendo en muchos sectores una cultura del “presentismo” que confunde la cantidad de trabajo con el buen trabajo.

España destaca además por ser uno de los países europeos con mayores dificultades para conciliar la vida laboral y familiar. Las jornadas partidas, las pausas largas para comer y la falta de flexibilidad dificultan no sólo el cuidado de hijos o personas mayores, sino también la posibilidad de descansar, formarse, o simplemente tener tiempo libre. En España se trabaja más, pero no mejor.

Una consecuencia evidente se refleja en las bajas tasas de natalidad. Los jóvenes retrasan cada vez más la decisión de tener hijos, no porque no quieran, sino porque simplemente se hace insostenible. Pero la conciliación no es un lujo. Es una condición básica para el bienestar, la igualdad y la democracia. Si la gente no tiene tiempo para cuidar, para participar en actividades comunitarias o para descansar, se debilita la salud, el tejido social y aumentan las desigualdades.

En un mundo donde la inteligencia artificial, la automatización y el trabajo digital han revolucionado la producción, cabría esperar que el beneficio de esa eficiencia se tradujera en más tiempo libre. Pero no ha sido así. Sabemos que la tecnología no es neutra y a lo largo de la historia los avances tecnológicos han sido apropiados por las élites económicas, que los han utilizado para incrementar sus beneficios, sin que eso se traduzca de manera automática en mejoras para la mayoría trabajadora.

Y eso que, como ha documentado ampliamente la economista Mariana Mazzucato en su libro El Estado Emprendedor, detrás de las grandes innovaciones tecnológicas que luego explotan las empresas privadas, suele haber una fuerte inversión pública en investigación, educación e infraestructura y lo peor es que estos beneficios generados no retornan proporcionalmente a la sociedad que los financió, sino que sirven para hacer multimillonarios a unos pocos.

En innovaciones disruptivas como Internet, el GPS, microprocesadores o nanotecnología el Estado ha sido un actor decisivo. Reducir la jornada laboral sería una forma justa de devolver a la sociedad parte de ese progreso

En innovaciones disruptivas como internet, el GPS, los microprocesadores, la nanotecnología, las pantallas táctiles y un largo etcétera, el Estado ha sido un actor decisivo. Reducir la jornada laboral, por tanto, sería una forma justa de devolver a la sociedad parte de ese progreso.

Claro que siempre habrá resistencia, sobre todo a perder privilegios. Algunos sectores empresariales alegan que no podrán asumir el coste de pagar lo mismo por menos horas. Pero esos mismos sectores suelen olvidar que la precariedad, el agotamiento y la falta de conciliación también tienen un coste: rotación de personal, absentismo, desmotivación, y un sistema de cuidados colapsado que termina dependiendo de redes informales o del trabajo no remunerado de las mujeres.

Es hora de actualizar el contrato social: que el progreso tecnológico y económico se traduzca en tiempo libre, en salud mental y en calidad de vida. | @eldiario