Situado en las aguas poco profundas de Cayo Staniel, Bahamas, se encuentra sumergido uno de los aviones que Pablo Escobar mandaba a Estados Unidos cargados de cocaína.
A principios de la década de 1980, Bahamas funcionaba como un gran centro de operaciones para el cartel de Medellín. Desde allí partían hacia estados Unidos auténticos cargamentos de droga. Una noche en la que la visibilidad era nula, uno de los aviones de Pablo Escobar y Carlos Ledher llamó a la radio de control del Cayo Staniel, una de las muchas islas que forman el archipiélago caribeño. Se estaba quedando sin combustible y no veía la pista de aterrizaje.