semen

Ya sabéis

Se cree que este fenómeno es el resultado de una combinación de factores ambientales (disruptores endocrinos, pesticidas, radiación) y hábitos de vida (dieta, alcohol, estrés, tabaquismo). El estrés, algunos medicamentos o la práctica de deportes de alta intensidad también algunos de los agentes que se sabe que perjudican la calidad espermática. Pero ¿qué pasa con los móviles? Hace años que se señala a la radiación electromagnética emitida por estos teléfonos como un riesgo para la calidad del semen.

¿El móvil puede tener la culpa? Un equipo de la Universidad de Ginebra (UNIGE), en colaboración con el Instituto Suizo de Salud Pública y Tropical (Swiss TPH), ha publicado un importante estudio transversal sobre el tema, llegando a la conclusión de que el uso frecuente de teléfonos móviles se asocia con una menor concentración de espermatozoides y un recuento total de espermatozoides. | @elmundo

Los mejores chollos en Chollometro

Que se os pone la leche mala!!!!

Sobre las causas, Garrido reconoce el problema para señalar al culpable o culpables. “Sabemos que tiene que ver con nuestros hábitos de vida y con nuestra exposición a contaminantes, pero no somos ratas a las que poder aislar en el laboratorio para averiguar el papel de cada factor, y estamos expuestos a muchos factores ambientales”. Menciona incluso el posible y paradójico papel de las clínicas de fertilidad. “Llevamos 40 años ayudando a las parejas a tener hijos, pero en el caso de los problemas de origen genético, es probable que haciéndolo estemos trasladando el problema a la siguiente generación”, dice. En todo caso, la infertilidad de base genética supone un porcentaje menor en el total del problema.

El catedrático de la Universidad de Granada Nicolás Olea, uno de los que más ha investigado sobre la calidad del esperma en España, coincide con los autores del estudio y con Garrido en lo complicado que es determinar las causas exactas del problema, pero tiene sus supuestos culpables: “Sospechamos que la exposición temprana del embrión/feto y el niño a contaminantes con actividad hormonal, disruptores endocrinos, tiene mucho que ver”. De hecho, su grupo ha publicado recientemente varios trabajos sobre la presencia de disruptores endocrinos en la leche materna en España.

Lo malo de todo esto es que, como dicen Olea, Garrido, Levine o Mendiola, la doble exposición a contaminantes, tanto en el útero como en la edad adulta, es un problema complejo y, ahora confirmado, mundial. Lo bueno es que los mismos humanos que han creado el problema, pueden solucionarlo. Levine hace un llamamiento urgente “a la acción global para promover entornos más saludables para todas las especies y reducir las exposiciones y los comportamientos que amenazan nuestra salud reproductiva”. | @elpais